viernes, 25 de febrero de 2011

ya no quiero pelear más

Uno de estos días de viento, la lógica del invierno traerá una tormenta a nuestra puerta. Quizás espere a la primavera pero está por venir. Ojalá te des cuenta. Rota ante tu física irrefutable, me rebelaré de anhelos asesinos. Tu mirada me confunde, y me distraigo en tus manos; soy almohada, consuelo, desahogo, sacrificio y, después, silencio; enamorada de la idea de redimirte.
Entonces, asomas esa bandera de odio por mi ventana y el día se cristaliza, se espesa el aire y la espuma del mar se seca. Tendré que hablarte con franqueza: no sabes cómo detesto ese gesto hecho de miedo, cargado de razones. Y dime, amor, llegado el momento, ¿me venderías sin piedad? ¿A mi vientre fértil? ¿A mí, que no tengo más arma que canciones y poesías? ¿Por qué amenazas mi mundo entero, tan lleno de violentos reproches? ¿Cómo convencerte anulada por tu espalda inmensa? ¿Cómo hacerte comprender que, a pesar de esta locura, te amo?

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