miércoles, 17 de septiembre de 2014

Siento que he hecho mal y lo he hecho bien. Que me he castigado ya bastante y que, también, te castigué. Siento que debo despedirme y saludarte. Darte las gracias por devastarme y volverme a mí y dejarme lista para seguir. A ti, que estás como una puta cabra y eres un alma desgarrada que todo lo quiere arrasar, te doy las gracias por haberme querido. Por haberme regalado libros. Por enseñarme a leer. Por devolverme la curiosidad y la concentración. Por dejarme exhausta y triste cada vez y cada siempre. Por animarme a volver a meterme en una biblioteca y decir algo por mi boca sobre algo que a nadie, excepto a mí, importa. Hoy te trate mal. Y me da vergüenza pensar que soy buena y que te lo mereces y que es poco y que... Ya pagaré yo, como el inglés, el vino que se bebió.


Farewell, my love.