martes, 16 de diciembre de 2014
Viento
Hoy sopla un viento indiscreto, un viento inseguro e ineficaz, uno de esos eólicos momentos que no levantan camiones ni nos dejan pensar. Y es que el viento no sabe de dsicreción. No sabe de orden ni concierto. No sabe porque no puede. Es, el viento, una de esas cosas superficiales que limpia el suelo de hojarasca e irrita levemente las aguas y da más o menos que hacer a las peluqueras de alguna barriada. Es superficial y obtuso, irregular y vano, parcial y pasajero. No sale de las entrañas de la tierra como las erupciones de Vulcano, pero enfadado podría hacer el mismo daño. A veces, pienso que consciente de su apartamiento de toda verdad terráquea, el viento se enfada y hace chocar grúas de 3 toneladas contra las cabezas de los legos desentendidos de la meteorología y las adivinanzas de los científicos de la atmósfera. Se enerva y lanza cosas contra cosas y arrastra fuerzas por la parte externa de nuestras cuevas tratando en vano de profanarlas. Es tan parecido el viento a nuestros afanes... Me da tanta lástima...
domingo, 9 de noviembre de 2014
nana
No preguntes por qué,
métete dentro.
Tanto tú como yo
somos muy lentos...
Y fuera el lobo
de los cuentos se sale
y viene dentro.
Dentro de mí sin querer
y sin quererlo...
Yo te amo tanto,
pero eres tierno,
eres tan tierno...
Yo te quiero, mi amor,
pero eres muy lento
tan lento y tierno,
tan tierno y lento.
Te quiero y te deseo;
miro la luna
y solo a ti veo.
Soy amor y soy cárcel,
soy la boca que ama
y la que amamanta
Qué será de ti, bebito,
por ser el objeto
de mi amor,
mi pasión,
mi niño quieto.
Niño pequeño...
que despertó
y que ahora veo.
Si no despertases,
si no olieses,
si no enamorases...
Mi hambre es tal...
Mi hambre es más fuerte
y yo soy tan fuerte
y tengo tanta hambre
tanto amor
tanta gana
tanta ardiente pasíón y tanto miedo.
métete dentro.
Tanto tú como yo
somos muy lentos...
Y fuera el lobo
de los cuentos se sale
y viene dentro.
Dentro de mí sin querer
y sin quererlo...
Yo te amo tanto,
pero eres tierno,
eres tan tierno...
Yo te quiero, mi amor,
pero eres muy lento
tan lento y tierno,
tan tierno y lento.
Te quiero y te deseo;
miro la luna
y solo a ti veo.
Soy amor y soy cárcel,
soy la boca que ama
y la que amamanta
Qué será de ti, bebito,
por ser el objeto
de mi amor,
mi pasión,
mi niño quieto.
Niño pequeño...
que despertó
y que ahora veo.
Si no despertases,
si no olieses,
si no enamorases...
Mi hambre es tal...
Mi hambre es más fuerte
y yo soy tan fuerte
y tengo tanta hambre
tanto amor
tanta gana
tanta ardiente pasíón y tanto miedo.
lunes, 13 de octubre de 2014
"Dormiría mucho mejor si fusilasen a la mujer que hizo una parodia sobre mí" (ministra ucraniana dixit)
Abdul sobrevivió a la tormenta. Cosas que pasan. Llegó a la costa sobre una pila cadáveres entre los que asomaba parte de la cara de su hermana. Quién sabría si su sobrino estaría ahí dentro aún con vida. La meta de Abdul era llegar a un país donde poder hacerse una operación de cambio de sexo. Era una persona sencilla que sabía bien lo que quería: tenía una meta. Vivía, como por decir, en una misión trascendental y, quizás, fue por lo que Alá (aquí Dios) le salvó la vida. A los demás no debió notarles esa convicción, ese afán, esa necesidad. No habría nadie más en esa patera que no dudase y seguramente todos tenían algo así como un plan B.
La cuestión es que en aquel preciso instante a cientos de kilómetros al norte de donde a la hermana de Abdul le caminaba la cara un cangrejo ermitaño, una presidenta de una comunidad autónoma se hacía lipoescultura en horas de despacho. Junto a ella, la esposa de un exministro, actual consejero de una importante entidad bancaria, se sometía a criolipólisis, mientras las empleadas del "centro médico" les servían solicitas unos tés con propiedades relajantes, dietéticas, rejuvenecedoras y mágicas. Casualmente hablaban de los inmigrantes ilegales y las posibilidades de contagio de enfermedades raras e incurables y la incapacidad de los progres de ver más allá de sus narices (opinión de la una) y/o la falta de cojones que han tenido siempre esos rojos (opinión de la otra).
Más al norte, en una playa bien distinta, un pescador pisaba un pegajoso trozo de alquitrán, que algunos llaman chapapote, del que, según las noticias, ya no había más restos desde hacía cinco años. "Las costas más limpias de Europa" habían dicho en los telediarios de todas las cadenas con inusitada e idéntica parafernalia verbal, como si leyesen todos el mismo comunicado. La cincuentona de la 1, con sus cosas ya en una caja de cartón. La rubia de Tele5, que se parece a la que había antes, pero no, es otra. El calvito de la Cuatro que antes, creo, estaba en Canal+ y parecía simpático. La joven de los ojazos y voz potente de la Sexta que parece que te va a dar un cate... Después de maldecir en su lengua originaria todo lo que pudo, masculló el honrado pescador algo significativamente relevante por ser reflejo del bondadoso espíritu patrio en general: "bueno, ¡qué vamos a hacer! Por lo menos por aquí no nos entran los moros esos, que eso sí que es un problema y no esto, que sale con aceite". Y es verdad, un poco de aceite en un algodón y el alquitrán sale sin problema.
La cuestión es que en aquel preciso instante a cientos de kilómetros al norte de donde a la hermana de Abdul le caminaba la cara un cangrejo ermitaño, una presidenta de una comunidad autónoma se hacía lipoescultura en horas de despacho. Junto a ella, la esposa de un exministro, actual consejero de una importante entidad bancaria, se sometía a criolipólisis, mientras las empleadas del "centro médico" les servían solicitas unos tés con propiedades relajantes, dietéticas, rejuvenecedoras y mágicas. Casualmente hablaban de los inmigrantes ilegales y las posibilidades de contagio de enfermedades raras e incurables y la incapacidad de los progres de ver más allá de sus narices (opinión de la una) y/o la falta de cojones que han tenido siempre esos rojos (opinión de la otra).
Más al norte, en una playa bien distinta, un pescador pisaba un pegajoso trozo de alquitrán, que algunos llaman chapapote, del que, según las noticias, ya no había más restos desde hacía cinco años. "Las costas más limpias de Europa" habían dicho en los telediarios de todas las cadenas con inusitada e idéntica parafernalia verbal, como si leyesen todos el mismo comunicado. La cincuentona de la 1, con sus cosas ya en una caja de cartón. La rubia de Tele5, que se parece a la que había antes, pero no, es otra. El calvito de la Cuatro que antes, creo, estaba en Canal+ y parecía simpático. La joven de los ojazos y voz potente de la Sexta que parece que te va a dar un cate... Después de maldecir en su lengua originaria todo lo que pudo, masculló el honrado pescador algo significativamente relevante por ser reflejo del bondadoso espíritu patrio en general: "bueno, ¡qué vamos a hacer! Por lo menos por aquí no nos entran los moros esos, que eso sí que es un problema y no esto, que sale con aceite". Y es verdad, un poco de aceite en un algodón y el alquitrán sale sin problema.
lunes, 6 de octubre de 2014
qué es poesía?
agua de ajos, eau de garlic, el aroma de la inspiración y el mediterráneo hecho verso
nadie sabe lo que es nada hasta que un extraño empieza a hacerse un hueco entre la roca y quiere diferenciarlo del resto y lo llama algo
un extraño que abre el cieno inasible y viscoso e informe y disforme y tenaz en su no dejarse hacer forma
y lo abre y le da un nombre y ahí, sí, ahí nacen las sombras
un extraño que abre el cieno inasible y viscoso e informe y disforme y tenaz en su no dejarse hacer forma
y lo abre y le da un nombre y ahí, sí, ahí nacen las sombras
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Siento que he hecho mal y lo he hecho bien. Que me he castigado ya bastante y que, también, te castigué. Siento que debo despedirme y saludarte. Darte las gracias por devastarme y volverme a mí y dejarme lista para seguir. A ti, que estás como una puta cabra y eres un alma desgarrada que todo lo quiere arrasar, te doy las gracias por haberme querido. Por haberme regalado libros. Por enseñarme a leer. Por devolverme la curiosidad y la concentración. Por dejarme exhausta y triste cada vez y cada siempre. Por animarme a volver a meterme en una biblioteca y decir algo por mi boca sobre algo que a nadie, excepto a mí, importa. Hoy te trate mal. Y me da vergüenza pensar que soy buena y que te lo mereces y que es poco y que... Ya pagaré yo, como el inglés, el vino que se bebió.
Farewell, my love.
domingo, 31 de agosto de 2014
2000 palabras son demasiadas palabras. No deberíamos poder hablar tanto para, al fin, no decir nada. Romper el precinto del silencio para nada. Quejarse o mentir o solo aspirar a ser, como si no fuésemos ya. 2000, 200000, 200... son siempre pocas o demasiadas. Mejor callar. Sumarse a un espectáculo mudo que ve sin oscurecer el mundo con vanas interpretaciones. Vivir sin reproches ni juicios; sin idas y vueltas en autobuses o aviones; sin encuentros veleidosos en interminables escaleras, entre estantes desiguales, ingenios de madera, inventos imposibles; sin haber jamás manipulado un astrolabio; sin haber subido empinadas cuestas sin salir de un despacho; sin diseñar personas y personajes y equivocarse en las medidas y que no te quepan por las puertas; sin utilizar la palabra monotonía ni hacer el amor de mentira; sin que tu mejor polvo lo echase otro; sin caer al vacío interminablemente; sin metáforas ni infecciones ni hormigas, ni Europa, ni Cracovia, ni el Cosmos, ni la Tierra. Sin escurrirse del presente, ebrios, vendiéndose por tan poco, contando el tictac de otros relojes. Saltando de año en año, de foto en foto, de verso en verso, para, al fin, que todo acabe tan pronto y tan lejos como habría de ocurrir igual entre gritos que en silencio.
martes, 12 de agosto de 2014
Todo volverá a ser igual
Un día me di cuenta de que era
cojonudo ver las pelis en el portátil de mi madre porque todo el rato se me
veía a mí por allí. De tan brillante. Mi madre es la caña, en eso hay consenso
universal. En cuanto entro por la puerta, me deja el ordenador.
Una noche que venía muy mal
de la calle pensé en escribir. Con contraseña, claro. Historias de borracheras,
peleas y humillaciones de mierda con mi cara al fondo. Un diario. Por todo lo
que pienso y no digo. Por todo lo que quiero y no hago.
Al principio no escribía
casi nada: "Hoy el Flores le ha dado un navajazo al calvo de
Informática". Y la fecha. "Al final Eva se va con el Dani y nos dan
por culo a todos". Y la fecha. Así.
Ahora estoy enganchado. Y
cuando no escribo me vienen pesadillas. O sueños raros, que de día no sé si he
hecho las cosas. Un agobio. Así que escribo todo lo que puedo, sobre todo
cuando llego a casa y mi madre está todavía en la cama o ya se ha ido a
trabajar.
Al calvo de Informática no
le dio por denunciar. Se acojonó y no dijo una palabra a nadie. Y eso al Flores
le dio como un chute de hijoputez que te cagas y se puso peor de la mala leche.
A nosotros nos trata bien. Somos como una familia. Si nos portamos, el tío es
como un sargento guay de las pelis de guerra. Que te insulta todo el rato, pero
daría la vida por ti.
Escribo para evitar tener
pesadillas. Para no soñar. Escribo en secreto, claro. Porque si el Flores o
alguno supiera que escribo me daban de hostias a base de bien. Por maricón,
básicamente.
*
Yo no quería hacer aquello
ni estar allí. Uno sabe cuando algo es demasiado. Yo amagaba las patadas y
fingía darlas pero secaba el golpe a un milímetro de la piel. Nadie lo sabría
ni ellos ni el fardo ni tampoco quien viese el vídeo de turno que alguien
estaría grabando con su móvil desde algún balcón.
Llegamos al Monte de
madrugada. Allí tenemos un sofá y una nevera vieja donde ponemos la priva. A
veces, alguien trae hielo. El sitio mola un huevo. Estaba Dani con Eva,
pegándose el lote. Dani había tenido mucha suerte. Había ido a ver una peli.
Una de esas pelis raras de viejos que en condiciones normales el Flores lo
habría machacado. Pero Eva es la horma del zapato ensangrentado del Flores.
El tío era del instituto de
al lado y se había puesto chulo. El Flores y él se habían dado con el hombro
cada vez que se habían cruzado. Ayer le levantó a una tía. Y ya está. A esperar
que estuviera reventado de beber.
Alfonso me miraba y miraba
al Cuenca, potó y se quedó frito en el sofá hasta que el sol picaba y ya se nos
iba pasando la borrachera. Todos sin decir palabra escuchando a Eva contando la
peli, diciendo cosas que solo se le ocurren a tías como Eva. Cada vez que
hablaba parecía que le explotaba la camiseta y a todos se nos ponía tiesa.
*
El padre del Flores es el
segurata del Tívoli y nos cuela cada vez que queremos. Hoy nos ha invitado a
cervezas su amigo del restaurante cowboy y nos hemos montado en todos los
cacharros de niños chicos con una borrachera de puta madre. Ha sido un día muy
bueno. Ha venido Eva con su hermana, que está casi igual de buena, y al final
nos hemos enrollado en el tren de vuelta.
*
Hemos pasado toda la tarde
en la Fiscalía de menores. Mi madre está en la cama harta de Válium y de
llorar. Todo ha sido culpa mía. Ella, además, que es profe, como el calvo de
Informática, se ha empapado bien de montones de historias de mierda que no
venían a cuento.
La culpa es mía, pero no he
dicho ni pío. No podía más y se lo conté a Dani. Y Eva, que estuvo poniendo
flores en la calle donde lo del muchacho aquel... Yo lo sabía. Y también
tendría que haber sabido que Dani se lo contaría a ella. Estoy acojonado.
*
Por la mañana vamos al
juzgado y tenemos que pasar por delante de un montón de gente. Siento el asco
que me tienen y de repente me da por pensar en el karma y en el mal de ojo y en
que necesito mucha suerte. En la habitación siempre el mismo madero, una mora de
los servicios sociales que está allí porque soy menor, el abogado y, a ratos,
mi madre, que ha tenido que traer mis Martins y la ropa de aquella noche. El
secreto del sumario quiere decir que hay detalles que no nos van a decir para
pillarnos. No nos dejan hablar entre nosotros y la mora, que se llama Fátima y
es buena gente, me ha dicho que el Flores está en preventiva. No le he
preguntado qué coño es eso porque no me sale hablar.
Vi a Alfonso al fondo de un
pasillo con sus padres, llorando. Al Cuenca y al Flores no los he vuelto a ver.
Mi madre dice que los padres del Cuenca han contratado un abogado muy caro y
que van a lo suyo y que eso tengo que hacer yo y que le diga a ella la verdad.
Pero no me sale hablar. Ella ya le daba al vino y ha empezado a mezclar con
Válium. Dice que lo que me toca del seguro de mi padre puede ir para abogados
buenos, pero yo le dije que no sin saber por qué.
*
Esta mañana mi madre me dijo
que sabía que yo no había hecho nada malo, que estaba segura de que yo no tenía
que ver con esto. Yo me puse a llorar, igual que Alfonso al fondo del pasillo
pero en mi casa sin que nadie me viera.
Fátima dice que tengo que
reflexionar y recordar cada detalle pero yo no quiero decir nada, estaba ciego
y cada vez que lo pienso lo veo todo más oscuro y seco. Ella es de la edad de
mi madre pero sin arrugas y está bastante buena, lleva ropa de colores que me
gustan y tiene un modo de mirar que dan ganas de apretarle los pechos. Cuando
nos hemos quedado solos, me ha dicho en voz baja que tienen las Martins del
Flores con sangre y que tengo que decir lo que sé.
*
Ayer empezó el juicio. Mi
madre me ha vuelto a dejar el ordenador tras dar de baja el teléfono y el adsl,
porque no se fiaba de que me pusiera en contacto con los demás. Como si tuviera
yo ganas. También creo que la gente llamaba. Ella está más gorda y fea que
antes y todo es por mi culpa.
En el juicio nos vimos
todos: el Cuenca, un poco aparte con su abogado; Alfonso, demacrado, con pinta
de estar cagado de miedo; el Flores, con ganas de mirarnos. Y yo quería
mirarle, quería que viese en mis ojos que no había dicho nada, pero los ojos se
me bajaban al suelo solos. No controlaba ni eso ya.
Sacaron nuestras Martins. El
padre del chaval resulta que es teniente de la Guardia Civil. Una cagada. Yo no
sé qué me pasaba pero no podía entender nada, no escuchaba las palabras y veía
todo como nublado. Vino el profe de Informática y habló un rato. Creo que no
pasó nada más. Hoy estoy mejor, creo que escribir me ha puesto mejor.
*
Por la tarde bajó a verme
Marta. Marta vive en mi bloque y nos conocemos desde Infantil. Éramos amigos y
después ya yo me olvidé de ella y supongo que ella de mí. Pero ha venido a
casa. Y mi madre se ha puesto muy contenta. Marta me ha contado montones de
cosas que salen en los periódicos y lo que se dice en el instituto y que yo,
según ella, debería saber. Van a por el Flores, dijo. El chaval murió por una
puñalada, dijo. Tuve que disimular porque no me lo creo... Yo estuve allí. Allí
hubo patadas, eso es lo que hubo.
Marta es rubia, la única
niña rubia a la que he besado. Me contó que la madre del chaval se suicidó
antes de ayer. Pensé en mi madre. El chaval se llamaba Andrés y era guapo y
sacaba buenas notas y su madre no tenía ganas de vivir sin él. Marta dijo que
yo me parecía a él, pero yo nunca me habría metido con un tío con la pinta de
cabrón del Flores. Marta me abrazó un buen rato antes de irse y ni siquiera me empalmé.
Se llamaba Andrés y su madre
se suicidó antes de ayer. Se metió en la bañera y se cortó las venas. Imagino
que para no mancharlo todo. Son las cosas que solo las madres hacen. Incluso
cuando ya no son madres... Esto es una mierda. Una grandísima mierda.
*
Hoy es domingo. No hay
juicio y mi madre ha ido a la peluquería del centro comercial y me ha traído un
portátil para mí. Todo está abierto en verano. Domingos y festivos, pasen y
gasten su pasta. Es pequeño y sin conexión a internet y la pantalla no brilla y
es enana, pero es para mí. Me pasé la noche jugando al buscaminas y escribiendo
sobre Marta, sobre Eva, sobre Transformers que se follaban a Eva y sobre el
sofá despeluchado del Monte. Es raro, ha llegado el verano y me he acordado del
botellón del descampado de San Rafael, donde esta noche estarían todos ciegos y
sin problemas.
*
Mi madre llevó el portátil
al juez. Me lo ha contado Fátima esta mañana en el descanso. Mamá estaba en el
bar y no creo que estuviese desayunando. Fátima le dijo a mamá que me comprase
otro y mantuviese mi afición a la escritura. Me cabreé con ella y con mi madre
y tuve un momento súper raro en mí de decir barbaridades sin parar hasta que
alguien me dio una hostia y me llevaron a la enfermería y no sé por qué me
enfadé tanto, la verdad. Al parecer me meé encima y pospusieron el juicio para
el día siguiente y por la tarde me vino a ver una psicóloga de asuntos
sociales, también mora (¡¿qué coño pasa en este país?!). Después de dos horas
de mierda, me mandaron a casa con mi madre y un papel en un sobre para el juez.
*
Último día de juicio. Me
dejan el ordenador. Parece que soy cómplice en la comisión de un delito de homicidio
y que me pasaré seis meses de internamiento en un centro de menores en Almería.
Fátima dice que cuando acabe iré a un nuevo instituto y que mi madre ha pedido
un nuevo destino. Que el Flores le dio una puñalada en el cuello al tal Andrés
y que, de algún modo, Alfonso y yo lo ayudamos. Y es verdad. Lo ayudamos.
Alfonso más, porque las patadas se las dio con ganas.
A mí me tratarán de modo
amable por el contenido del ordenador de mi madre y por ser huérfano. Alfonso
pasará un año. El Cuenca se va para su casa porque tiene otro abogado y no sé
qué mierda pasa. Al Flores se lo llevan a Madrid. Porque tiene ya 17 años. No
creo que lo vea nunca más. Así son las cosas en el mundo de verdad.
Me dejan el ordenador, tengo
dos compañeros de cuarto. Uno es igual que el Flores, el otro se llevará todas
las hostias. Ahora solo pienso en que cuando salga seré como el hermano mayor
de American History X, voy a escribir
y a fumar, me voy a hacer unos tatuajes, pero no racistas porque no quiero
disgustar a Fátima. En un año todo volverá a ser igual.
domingo, 29 de junio de 2014
martes, 24 de junio de 2014
Y los camellos traicionarán a los borrachos
Yo sinceramente pensé
que erais personas de bien
personas que, distintas,
entenderíais
a los que no éramos más de lo mismo.
Sinceramente lo pensé
y sinceramente me equivoqué.
Yo diminuta e invisible nave,
crecí hasta que de mí un mito ajeno
subió de entre las paredes del patio,
de las enredaderas oscuras
y las cascadas,
de entre los chorros de agua.
Lo que yo hacía tenía el eco
de una voz
extranjera y estraña.
Y sinceramente pensé que,
en todo caso,
vosotros, que trajináis el ajenjo,
que sacáis el sello amañado,
que mentís para vivir,
estaríais junto a mí.
que erais personas de bien
personas que, distintas,
entenderíais
a los que no éramos más de lo mismo.
Sinceramente lo pensé
y sinceramente me equivoqué.
Yo diminuta e invisible nave,
crecí hasta que de mí un mito ajeno
subió de entre las paredes del patio,
de las enredaderas oscuras
y las cascadas,
de entre los chorros de agua.
Lo que yo hacía tenía el eco
de una voz
extranjera y estraña.
Y sinceramente pensé que,
en todo caso,
vosotros, que trajináis el ajenjo,
que sacáis el sello amañado,
que mentís para vivir,
estaríais junto a mí.
Vegetariana Chapter One-Odor fresh
Como una pulga
sobre una pata de jamón
de pata negra
¡Mi salud se alborota!
De sangre invisible
mis sentidos me engañan
Oh, carne de jengibre
¿soy, pues, vegetariana?
Pues amo al Mundo
y a mis congéneres daría toda mi vida.
Pero es esto una prueba...
¡Oh, Dioses!
¿Es esto verdad
o es mentira?
No es sangre ni oro
lo que reluce
ni el olor de la pata
a mí me inspira!
sobre una pata de jamón
de pata negra
¡Mi salud se alborota!
De sangre invisible
mis sentidos me engañan
Oh, carne de jengibre
¿soy, pues, vegetariana?
Pues amo al Mundo
y a mis congéneres daría toda mi vida.
Pero es esto una prueba...
¡Oh, Dioses!
¿Es esto verdad
o es mentira?
No es sangre ni oro
lo que reluce
ni el olor de la pata
a mí me inspira!
la cosa
La cosa es que siempre temí leer así
temí leer con un ojo en el
fumar mata
leer con un ojo en el pequeño mundo
que no se enciende
leer sin leer en absoluto
leer con prisa,
saltarme partes
buscar a Ermes
entre las historias;
leer sin leer en absoluto
estar sin querer ni poder leer
ni estarme yo
ni quieta.
La cosa es que lo que siempre temí
siempre viene
para quedarse sentado en mi puerta
La puerca cosa, la puerca verdad,
que la realidad es otra cosa
más hermosa, más compuesta,
más menos yo, en verdad,
más mentira y literaria
y
felizmente esbelta.
Ojalá la cosa se quedara ahí
quieta
y me dejara diñarla en santa paz
Ojalá pudiera
decir a todos la verdad
descompuesta
y hasta compuesta
Mi deseo fatal, mi absoluta desgana,
mi insulto final
y después
que la cosa
sea.
temí leer con un ojo en el
fumar mata
leer con un ojo en el pequeño mundo
que no se enciende
leer sin leer en absoluto
leer con prisa,
saltarme partes
buscar a Ermes
entre las historias;
leer sin leer en absoluto
estar sin querer ni poder leer
ni estarme yo
ni quieta.
La cosa es que lo que siempre temí
siempre viene
para quedarse sentado en mi puerta
La puerca cosa, la puerca verdad,
que la realidad es otra cosa
más hermosa, más compuesta,
más menos yo, en verdad,
más mentira y literaria
y
felizmente esbelta.
Ojalá la cosa se quedara ahí
quieta
y me dejara diñarla en santa paz
Ojalá pudiera
decir a todos la verdad
descompuesta
y hasta compuesta
Mi deseo fatal, mi absoluta desgana,
mi insulto final
y después
que la cosa
sea.
domingo, 22 de junio de 2014
hay meses
Hay meses que pasan como si no tuvieran espinas
meses suaves y leves, engañosos,
que te roban la vida
Hay meses, empero, en los que te enganchas
que tienen espinas.
Meses idiotas, imbéciles,
con las cualidades de alguien a quien aspiras.
Meses pesados y dolorosos
con ponientes que matan tus huesos,
que te enferman,
que te roban las fiestas y la alegría.
Junios eternos.
Junios ectoplásmicos,
con fantasmas decididos a quitarte todo
El olor de tus axilas
El clamor de tus muslos
El dolor contenido y llevadero de tus días.
Todo lo disuelven esos mentirosos meses
Todo lo rompen como fotografías
No hay piedad en los meridianos
si sopla el viento que te resta la vida
Vida,
fuerza que te empuje
fuerza en la que sonríes
fuerza, al fin y al cabo,
en la que anclas tus días....
Se la lleva el dolor
y la muerte anunciada en ello
Ahora es Junio eterno
recuerdo
enfermedad que presiente
una muerte mucho atrás inadvertida
No supiste, no quisiste
ni en una huida
sería prevenida
Ahora Junio te maltrata.
Ahora Junio te castiga
sin que te defiendas
Tú antes liviana,
antes tormenta,
antes feliz dormida.
Junio viene
y te roba todo
y nadie te socorre
y nadie te olvida
meses suaves y leves, engañosos,
que te roban la vida
Hay meses, empero, en los que te enganchas
que tienen espinas.
Meses idiotas, imbéciles,
con las cualidades de alguien a quien aspiras.
Meses pesados y dolorosos
con ponientes que matan tus huesos,
que te enferman,
que te roban las fiestas y la alegría.
Junios eternos.
Junios ectoplásmicos,
con fantasmas decididos a quitarte todo
El olor de tus axilas
El clamor de tus muslos
El dolor contenido y llevadero de tus días.
Todo lo disuelven esos mentirosos meses
Todo lo rompen como fotografías
No hay piedad en los meridianos
si sopla el viento que te resta la vida
Vida,
fuerza que te empuje
fuerza en la que sonríes
fuerza, al fin y al cabo,
en la que anclas tus días....
Se la lleva el dolor
y la muerte anunciada en ello
Ahora es Junio eterno
recuerdo
enfermedad que presiente
una muerte mucho atrás inadvertida
No supiste, no quisiste
ni en una huida
sería prevenida
Ahora Junio te maltrata.
Ahora Junio te castiga
sin que te defiendas
Tú antes liviana,
antes tormenta,
antes feliz dormida.
Junio viene
y te roba todo
y nadie te socorre
y nadie te olvida
jueves, 19 de junio de 2014
lunes, 9 de junio de 2014
Campos de paja
A ambos márgenes del recorrido, flanquean campos de paja.
Imagino incendios terribles allá por el mes de julio. Imagino los pueblos vecinos, deshabitados y lentos. Sitios con fantasmas escondidos en el viento y en los espinos rodantes. En las marañas de paja y briznas de yerba seca que se atoran en las maltrechas esquinas. La memoria de las voces engañando a las tormentas de verano: gritos marchitos y amarillentos. Lugares que ya nadie quiere y que nunca nadie quiso.
Como hay movimiento y vamos hacia el Norte, el paisaje da giros y se sienten los brincos del planeta, del caos y la casualidad y la necesidad. Una cabezada y rocas. Una cabezada y ríos. Una cabezada y pinares, campos de fresas, amapolas, lluvia que salpica mi ventana. Borrosas casas de techos rojizos. Tembliqueante ganado rumiando el verde de un suelo con olas, cielos grises y tráfico rodado. Gotas patinadoras movidas por la velocidad y el miedo. Un cuervo... casi seguro, un cuervo. Árboles altos y frondosos como secuoyas. Algo que parece un lago, algo que parece nieve. Una ciudad. Edificios altos y gente y más gente. Una cabezada. Música y voces. Una cabezada, una manada de gente. Una cabezada, el mar, la parada. ¿Me apeo? Todo es azul y dorado. ¿Me apeo? No me queda otra. Me largan de una patada. Todo es azul y amarillo como un campo de paja bajo un cielo discreto.
Imagino incendios terribles allá por el mes de julio. Imagino los pueblos vecinos, deshabitados y lentos. Sitios con fantasmas escondidos en el viento y en los espinos rodantes. En las marañas de paja y briznas de yerba seca que se atoran en las maltrechas esquinas. La memoria de las voces engañando a las tormentas de verano: gritos marchitos y amarillentos. Lugares que ya nadie quiere y que nunca nadie quiso.
Como hay movimiento y vamos hacia el Norte, el paisaje da giros y se sienten los brincos del planeta, del caos y la casualidad y la necesidad. Una cabezada y rocas. Una cabezada y ríos. Una cabezada y pinares, campos de fresas, amapolas, lluvia que salpica mi ventana. Borrosas casas de techos rojizos. Tembliqueante ganado rumiando el verde de un suelo con olas, cielos grises y tráfico rodado. Gotas patinadoras movidas por la velocidad y el miedo. Un cuervo... casi seguro, un cuervo. Árboles altos y frondosos como secuoyas. Algo que parece un lago, algo que parece nieve. Una ciudad. Edificios altos y gente y más gente. Una cabezada. Música y voces. Una cabezada, una manada de gente. Una cabezada, el mar, la parada. ¿Me apeo? Todo es azul y dorado. ¿Me apeo? No me queda otra. Me largan de una patada. Todo es azul y amarillo como un campo de paja bajo un cielo discreto.
domingo, 18 de mayo de 2014
El camino a casa (1999, Zhang Yimou)
No es una historia de amor. Es ella tejiendo, ella cocinando, ella cortando puerros, pelando ajos, cambiándose la chaqueta roja por la nueva, sacando el agua del pozo y porteándola cual cenachera hermosa y joven. Y son los vecinos construyendo la casa. Y son las mujeres trayendo las comidas. Y es un tiempo y un lugar donde, de puro duras las condiciones, la política da igual, mientras la comunidad resista. Es el camino de vuelta, por amor y por el respeto a la tradición. Y es, más aun, el homenaje a una profesión. Y también, ya sí, una historia de amor.Y el inevitable reproche de la madre al hijo y la inevitable declaración de amor de esa madre a ese hijo. Y, por fin, el honor de ser un maestro en una escuela rural destartalada que es el detonante del amor y del respeto y de una hora y media deliciosa, llena de detalles y de belleza.
martes, 13 de mayo de 2014
Memories of murder
E ir de rojo en un día de lluvia, cruzar el bosque
y morir a manos de un ser que no puede evitar ser quién es:
un animal, en fin, asesino y con necesidades.
Ir con prisas a la fábrica con dos paraguas, bajo un aguacero,
y morir.
Y que alguien te quiera salvar y no sepa
y tu muerte se repita para él
por siempre
hasta que él mismo muera.
y morir a manos de un ser que no puede evitar ser quién es:
un animal, en fin, asesino y con necesidades.
Ir con prisas a la fábrica con dos paraguas, bajo un aguacero,
y morir.
Y que alguien te quiera salvar y no sepa
y tu muerte se repita para él
por siempre
hasta que él mismo muera.
martes, 6 de mayo de 2014
El secreto de la eterna juventud está en una píldora, que no es una píldora, pero loes. Es una Ella llena de vida y con una voluntad férrea de que vivir sea una meta en sí y que cada cosa sea cierta, pues lo incierto no es nada y la nada no es nada por lo que valga la pena vivir.
El secreto de la eterna juventud es un Ella, llena de vida y medio muerta, una Ella dolorida y aterida y, aun así, una diosa de la verdad y de la vida. Una madre, una amante, una compañera, una amiga con quien reír. Es un instante, una melodía, un rato difícil de recordar, el mejor momento, el último recuerdo. Una bestia, en fin, con la que lidiar. Esté en todas partes y hay quien no la encuentra jamás.
El secreto de la eterna juventud es un jardín hermoso que al contemplarlo decides que ya puedes morir en paz-
El secreto de la eterna juventud es un Ella, llena de vida y medio muerta, una Ella dolorida y aterida y, aun así, una diosa de la verdad y de la vida. Una madre, una amante, una compañera, una amiga con quien reír. Es un instante, una melodía, un rato difícil de recordar, el mejor momento, el último recuerdo. Una bestia, en fin, con la que lidiar. Esté en todas partes y hay quien no la encuentra jamás.
El secreto de la eterna juventud es un jardín hermoso que al contemplarlo decides que ya puedes morir en paz-
domingo, 4 de mayo de 2014
Entonces ocurrió que la luna creciente se deshizo de las nubes del calor y el niño pidió un deseo. Un deseo débil e inocente y fácil. La luna estaba bonita, medio sonriente, amarilla, ajena a las estupideces y los caprichos. E incluso ajena a las mareas y los laberintos. El niño y la mujer seguían su camino. Ella, evitando a los borrachos obtusos y a los lánguidos enamoradizos y el nño, soñando con un lunes límpido.
sábado, 29 de marzo de 2014
A veces llueve, la yerba se moja y sale el sol. Mas la yerba tarda en secar. Al fin queda solo el viento y la yerba se mueve, húmeda e imperturbable. Y nada importa. Solo estar adentro, alejada de las grises figuras del otro lado.
A mitad del camino, hay una línea que no es una línea que parece un campo de energía, una especie de entrada a otra dimensión y ahí, si te percatas, puedes pararte, seguir o simplemente darte la vuelta. Afuera volverá a llover y seguirá soplando el viento, hagas lo que hagas, pero una vez plantas el pie en el otro lado, todo tu cuerpo comienza a crujir y ese pie ya no puede volver, te lo habrías de cortar. El otro lado está borrosamente lleno de figuras familiares. Figuras planas, canas, ejemplares. Las que no son planas guardan detrás un misterio de patas y cadenas y medusas que no puedes ver desde este lado. Los demás siguen y pasan y se pierden y el límite es como un juego de agua cayendo en cascada y el rumor no deja oír lo que te dicen pero te tienden las manos y con los ojos te impelen a continuar. ¿No completarás el camino?
Afuera ha debido llover una vez más, y el olor del mar es diferente en los días de lluvia, aunque ahora el cielo está despejado y puedes ver todos esos puntos borrosos brillantes, llorosos a través de tu miopía, y la luna como una moneda de oro gorda y sudada y lo que supones que son animales nocturnos que se cruzan entre aquello y tú. Y te tomas la molestia de cerrar los cristales, que aún están húmedos, y dejas fuera la selva oscura, las alimañas y las posibilidades.
A mitad del camino, hay una línea que no es una línea que parece un campo de energía, una especie de entrada a otra dimensión y ahí, si te percatas, puedes pararte, seguir o simplemente darte la vuelta. Afuera volverá a llover y seguirá soplando el viento, hagas lo que hagas, pero una vez plantas el pie en el otro lado, todo tu cuerpo comienza a crujir y ese pie ya no puede volver, te lo habrías de cortar. El otro lado está borrosamente lleno de figuras familiares. Figuras planas, canas, ejemplares. Las que no son planas guardan detrás un misterio de patas y cadenas y medusas que no puedes ver desde este lado. Los demás siguen y pasan y se pierden y el límite es como un juego de agua cayendo en cascada y el rumor no deja oír lo que te dicen pero te tienden las manos y con los ojos te impelen a continuar. ¿No completarás el camino?
Afuera ha debido llover una vez más, y el olor del mar es diferente en los días de lluvia, aunque ahora el cielo está despejado y puedes ver todos esos puntos borrosos brillantes, llorosos a través de tu miopía, y la luna como una moneda de oro gorda y sudada y lo que supones que son animales nocturnos que se cruzan entre aquello y tú. Y te tomas la molestia de cerrar los cristales, que aún están húmedos, y dejas fuera la selva oscura, las alimañas y las posibilidades.
domingo, 23 de febrero de 2014
Aquí hay un pájaro cantando que no sabe que la vida es una mierda
Visconti toma partido donde Camus, no. Simpatiza con Meursault. Tergiversa el perfil psicológico del hombre que es el mérito atemporal de una novela que, desde luego, no es solo una crítica a la hipocresía de la vida en sociedad.
Visconti hace un alegato contra la pena de muerte.
Está el hombre en su derecho. Visconti, digo. Tampoco era fácil hacer una película de un libro donde las más impresionantes y certeras palabras describen percepciones subjetivas sobre el sol, que calienta amable o aturde odioso, sobre el cielo: arrebolado, enrojecido, verde, límpido sobre las higueras,... El cielo: quedé largo rato mirando el cielo.
Meursault mira constantemente al cielo, se siente como el día. Su ánimo lo deciden cuestiones fisiológicas. Es de una sinceridad patológica, como otros son de una falsedad que roza el ideal de la cordura de este mundo. Camus no juzga a Meursault.
La simpleza de las reflexiones del extranjero a veces me sacan una sonrisa; la pulcritud y sensibilidad en la descripciones me dejan boquiabierta. El sol se quiebra, se derrama, es espada de luz, llueve desde un cielo implacable: el mismo cielo que, a otra hora, el mismo hombre atiende sobre todas las cosas.
Cómo Visconti va a recrear el mar, la arena, el sol, bajo la mirada del extranjero. Si "sobre la arena el mar jadeaba con la respiración rápida y ahogada de las olas pequeñas", qué puede caber en el rudo expresionismo social, excepto un gesto de un Mastroiani que representa a un Meursault diferente. No es lo habitual que un libro dé menos detalles que la película: que sea esta mucho más explícita en absolutamente cada detalle que en la novela queda a nuestra interpretación. El lector es libre; el espectador, no.
Al fin, el condenado esperando su hora, tendido en el incómodo catre recupera la indolente calma. Camus no juzga a nadie.
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