domingo, 18 de mayo de 2014

El camino a casa (1999, Zhang Yimou)

No es una historia de amor. Es ella tejiendo, ella cocinando, ella cortando puerros, pelando ajos, cambiándose la chaqueta roja por la nueva, sacando el agua del pozo y porteándola cual cenachera hermosa y joven. Y son los vecinos construyendo la casa. Y son las mujeres trayendo las comidas. Y es un tiempo y un lugar donde, de puro duras las condiciones, la política da igual, mientras la comunidad resista. Es el camino de vuelta, por amor y por el respeto a la tradición. Y es, más aun, el homenaje a una profesión. Y también, ya sí, una historia de amor.Y el inevitable reproche de la madre al hijo y la inevitable declaración de amor de esa madre a ese hijo. Y, por fin, el honor de ser un maestro en una escuela rural destartalada que es el detonante del amor y del respeto y de una hora y media deliciosa, llena de detalles y de belleza.

martes, 13 de mayo de 2014

Memories of murder

E ir de rojo en un día de lluvia, cruzar el bosque
y morir a manos de un ser que no puede evitar ser quién es:
un animal, en fin, asesino y con necesidades.
Ir con prisas a la fábrica con dos paraguas, bajo un aguacero,
y morir.
Y que alguien te quiera salvar y no sepa
y tu muerte se repita para él
por siempre
hasta que él mismo muera.

martes, 6 de mayo de 2014

El secreto de la eterna juventud está en una píldora, que no es una píldora, pero loes. Es una Ella llena de vida y con una voluntad férrea de que vivir sea una meta en sí y que cada cosa sea cierta, pues lo incierto no es nada y la nada no es nada por lo que valga la pena vivir.
El secreto de la eterna juventud es un Ella, llena de vida y medio muerta, una Ella dolorida y aterida y, aun así, una diosa de la verdad y de la vida. Una madre, una amante, una compañera, una amiga con quien reír. Es un instante, una melodía, un rato difícil de recordar, el mejor momento, el último recuerdo. Una bestia, en fin, con la que lidiar. Esté en todas partes y hay quien no la encuentra jamás.
El secreto de la eterna juventud es un jardín hermoso que al contemplarlo decides que ya puedes morir en paz-

domingo, 4 de mayo de 2014

Entonces ocurrió que la luna creciente se deshizo de las nubes del calor y el niño pidió un deseo. Un deseo débil e inocente y fácil. La luna estaba bonita, medio sonriente, amarilla, ajena a las estupideces  y los caprichos. E incluso ajena a las mareas y los laberintos. El niño y la mujer seguían su camino. Ella, evitando a los borrachos obtusos y a los lánguidos enamoradizos y el nño, soñando con un lunes límpido.
He soñado con todos vosotros, con todos. Mezclando también en sueños verdades y mentiras. Cómo es que hasta en sueños se impone el miedo y la hipocresía.