Todos los órganos están interconectados: si quieres atender algo mientras conduces, bajas la música; para oír algo que me dices, cuando hablas, dilato las pupilas; la visión de un cadáver en descomposición hace que huela mucho peor, lo notarás si cierras los ojos: la reacción de mucha gente es gritar y taparse las orejas con las manos, mientras aprietan con fuerza sus párpados: esa reacción hace que disminuya en un 88% la posibilidad de vomitar, que es causada el 99,9% de las veces por las náuseas provocadas por el olor.
Por eso, cuando Él me dijo que si mi vista me ofendía, que a veces lo hace, me arrancase los ojos, yo le respondí que prefería extirparme el epitelio olfatorio. Nunca le caí bien. Un dios sin sentido del humor es un problema grave. Se aburre y dormita; tiene sueños de monstruos que se convierten en realidad para nosotros y, al despertar, pregunta "¿Pero qué habéis hecho ahora?". Cualquiera le responde: "Has sido tú, máquina loca, salida de la peli ESFERA". Él tampoco me cae bien a mí. Ni Él ni sus otras personalidades: ya se sabe que es trino. La paloma adopta forma de Madre: mezcla el sentimiento de culpa con el rencor: la frustración de no poder dominar todo y a todos con las armas de las que se le ha dotado hace que a veces aparezca cual Medusa y te haga bien la pascua, porque no es fácil decapitar a una madre. Se te queda un cuerpo fatal. Entonces aparece como el Hijo que es el Dios verdadero y tal y empieza a darte lecciones con un tono que acojona más que un párroco presbiteriano en las islas vírgenes "curando a los paganos".