Andrómeda
lunes, 21 de marzo de 2016
y de nuevo leí conejos en lugar de consejos y claro llamé la vez que me cogieron yo pronunciaba afectado arrastraba las palabras por la boca de yeso pero la culpa era de ellos que tardaron tanto yo además no empezaba hasta la noche y la noche era cada vez más esquiva y tardaba tanto como el resto de cosas en acudir y yo así esperando a que fuese de noche casi siempre a punto de romper esa única promesa ese resquicio de honor de mentira que me había permitido la llamada tuvo como resultado un sinfín de consejos y más consejos ni un conejo pero me lo merecía y ellos también a bien que no se le puede dar consejos a un borracho que llama a que le manden unos cuantos conejos limpios si puede ser consejos fueron pocos seguro y fueron a un sitio que no debe existir o que sí debe existir o quizás andan por ahí rebotando eternamente en algún universo paralelo consejos miles de minutos de palabras rodando contando y supongo que me sentí menos solo menos loco que parlamenté y discutí húmeda y calurosamente alguno de los consejos que amorticé parcialmente la llamada siempre que pasará la noche deseándola eterna y última y de nuevo familiar el dulce cálido amor por el pasado el recuerdo en bucle la voz los consejos los conejos
Tracy mandó un recibo y después bloqueó la cuenta. Quizás fueron varios recibos, después de todo. Hay cosas que no se pueden oír sin ser vistas. Y palabras que no sirven si quien las dice no está ahí delante, mirando, dejando que leas sus labios. A veces, Tracy debía salir a dar una vuelta o a comprar algo o a trabajar o quizás al colegio a recoger a sus hijos o quién sabe a qué. Y yo lo pensaba, o lo pienso ahora, que es igual. Todo lo que dijese en esos momentos no servía de nada. Así es que la gente se va perdiendo y empieza a desaparecer para unos y quizás reaparece en algún otro lugar. Yo supongo que ella está ahora delante, mirando a alguien. Porque lo que es aquí no está. Y podría llamarse de otro modo, estar más gorda, haberse teñido el pelo, haber tenido gemelos, llevar hábito de monja, gafas de pasta, estar guapa, ser contable, la mami de algún viejo, con tetas enormes, un nombre nuevo, salir por la tele, vivir en una isla o haberse muerto. Es igual. Ayer mismo desapareció. Yo que no miro a los lados encontré un sustituto de mí mismo que se apela "I hate myself.. :/" Cualquiera que viese el unplugged de Sylvana lo habría sabido. El moreno tatuado con el glifo náhualt, guitarra coloreada en verde blanco y rojo mostrando orgulloso su blanca dentadura. El esfuerzo del otro por no beber, el club de los poetas que celebramos hoy, mil modos de desear morir. oh, Ihatemyself..:/, cuánto me gustaría hacer un curso de inmersión, aprender tu lengua, ir donde sea que estés, plantarme ante tu puerta astillada de madera, golpear con los rechonchos nudillos, esperar 15 minutos a que abrieses y ayudarte con los arreglos de tu obra póstuma. Ir allí, darte la razón, hacerte cumplir, ayudarte a darle sentido a mi vida. Pequeñas pedanterías no podrían ser suficiente, digo, no deberían ser suficiente para olvidarte, Tracy. Pero es que no estoy segura de que seas real.
martes, 16 de diciembre de 2014
Viento
Hoy sopla un viento indiscreto, un viento inseguro e ineficaz, uno de esos eólicos momentos que no levantan camiones ni nos dejan pensar. Y es que el viento no sabe de dsicreción. No sabe de orden ni concierto. No sabe porque no puede. Es, el viento, una de esas cosas superficiales que limpia el suelo de hojarasca e irrita levemente las aguas y da más o menos que hacer a las peluqueras de alguna barriada. Es superficial y obtuso, irregular y vano, parcial y pasajero. No sale de las entrañas de la tierra como las erupciones de Vulcano, pero enfadado podría hacer el mismo daño. A veces, pienso que consciente de su apartamiento de toda verdad terráquea, el viento se enfada y hace chocar grúas de 3 toneladas contra las cabezas de los legos desentendidos de la meteorología y las adivinanzas de los científicos de la atmósfera. Se enerva y lanza cosas contra cosas y arrastra fuerzas por la parte externa de nuestras cuevas tratando en vano de profanarlas. Es tan parecido el viento a nuestros afanes... Me da tanta lástima...
domingo, 9 de noviembre de 2014
nana
No preguntes por qué,
métete dentro.
Tanto tú como yo
somos muy lentos...
Y fuera el lobo
de los cuentos se sale
y viene dentro.
Dentro de mí sin querer
y sin quererlo...
Yo te amo tanto,
pero eres tierno,
eres tan tierno...
Yo te quiero, mi amor,
pero eres muy lento
tan lento y tierno,
tan tierno y lento.
Te quiero y te deseo;
miro la luna
y solo a ti veo.
Soy amor y soy cárcel,
soy la boca que ama
y la que amamanta
Qué será de ti, bebito,
por ser el objeto
de mi amor,
mi pasión,
mi niño quieto.
Niño pequeño...
que despertó
y que ahora veo.
Si no despertases,
si no olieses,
si no enamorases...
Mi hambre es tal...
Mi hambre es más fuerte
y yo soy tan fuerte
y tengo tanta hambre
tanto amor
tanta gana
tanta ardiente pasíón y tanto miedo.
métete dentro.
Tanto tú como yo
somos muy lentos...
Y fuera el lobo
de los cuentos se sale
y viene dentro.
Dentro de mí sin querer
y sin quererlo...
Yo te amo tanto,
pero eres tierno,
eres tan tierno...
Yo te quiero, mi amor,
pero eres muy lento
tan lento y tierno,
tan tierno y lento.
Te quiero y te deseo;
miro la luna
y solo a ti veo.
Soy amor y soy cárcel,
soy la boca que ama
y la que amamanta
Qué será de ti, bebito,
por ser el objeto
de mi amor,
mi pasión,
mi niño quieto.
Niño pequeño...
que despertó
y que ahora veo.
Si no despertases,
si no olieses,
si no enamorases...
Mi hambre es tal...
Mi hambre es más fuerte
y yo soy tan fuerte
y tengo tanta hambre
tanto amor
tanta gana
tanta ardiente pasíón y tanto miedo.
lunes, 13 de octubre de 2014
"Dormiría mucho mejor si fusilasen a la mujer que hizo una parodia sobre mí" (ministra ucraniana dixit)
Abdul sobrevivió a la tormenta. Cosas que pasan. Llegó a la costa sobre una pila cadáveres entre los que asomaba parte de la cara de su hermana. Quién sabría si su sobrino estaría ahí dentro aún con vida. La meta de Abdul era llegar a un país donde poder hacerse una operación de cambio de sexo. Era una persona sencilla que sabía bien lo que quería: tenía una meta. Vivía, como por decir, en una misión trascendental y, quizás, fue por lo que Alá (aquí Dios) le salvó la vida. A los demás no debió notarles esa convicción, ese afán, esa necesidad. No habría nadie más en esa patera que no dudase y seguramente todos tenían algo así como un plan B.
La cuestión es que en aquel preciso instante a cientos de kilómetros al norte de donde a la hermana de Abdul le caminaba la cara un cangrejo ermitaño, una presidenta de una comunidad autónoma se hacía lipoescultura en horas de despacho. Junto a ella, la esposa de un exministro, actual consejero de una importante entidad bancaria, se sometía a criolipólisis, mientras las empleadas del "centro médico" les servían solicitas unos tés con propiedades relajantes, dietéticas, rejuvenecedoras y mágicas. Casualmente hablaban de los inmigrantes ilegales y las posibilidades de contagio de enfermedades raras e incurables y la incapacidad de los progres de ver más allá de sus narices (opinión de la una) y/o la falta de cojones que han tenido siempre esos rojos (opinión de la otra).
Más al norte, en una playa bien distinta, un pescador pisaba un pegajoso trozo de alquitrán, que algunos llaman chapapote, del que, según las noticias, ya no había más restos desde hacía cinco años. "Las costas más limpias de Europa" habían dicho en los telediarios de todas las cadenas con inusitada e idéntica parafernalia verbal, como si leyesen todos el mismo comunicado. La cincuentona de la 1, con sus cosas ya en una caja de cartón. La rubia de Tele5, que se parece a la que había antes, pero no, es otra. El calvito de la Cuatro que antes, creo, estaba en Canal+ y parecía simpático. La joven de los ojazos y voz potente de la Sexta que parece que te va a dar un cate... Después de maldecir en su lengua originaria todo lo que pudo, masculló el honrado pescador algo significativamente relevante por ser reflejo del bondadoso espíritu patrio en general: "bueno, ¡qué vamos a hacer! Por lo menos por aquí no nos entran los moros esos, que eso sí que es un problema y no esto, que sale con aceite". Y es verdad, un poco de aceite en un algodón y el alquitrán sale sin problema.
La cuestión es que en aquel preciso instante a cientos de kilómetros al norte de donde a la hermana de Abdul le caminaba la cara un cangrejo ermitaño, una presidenta de una comunidad autónoma se hacía lipoescultura en horas de despacho. Junto a ella, la esposa de un exministro, actual consejero de una importante entidad bancaria, se sometía a criolipólisis, mientras las empleadas del "centro médico" les servían solicitas unos tés con propiedades relajantes, dietéticas, rejuvenecedoras y mágicas. Casualmente hablaban de los inmigrantes ilegales y las posibilidades de contagio de enfermedades raras e incurables y la incapacidad de los progres de ver más allá de sus narices (opinión de la una) y/o la falta de cojones que han tenido siempre esos rojos (opinión de la otra).
Más al norte, en una playa bien distinta, un pescador pisaba un pegajoso trozo de alquitrán, que algunos llaman chapapote, del que, según las noticias, ya no había más restos desde hacía cinco años. "Las costas más limpias de Europa" habían dicho en los telediarios de todas las cadenas con inusitada e idéntica parafernalia verbal, como si leyesen todos el mismo comunicado. La cincuentona de la 1, con sus cosas ya en una caja de cartón. La rubia de Tele5, que se parece a la que había antes, pero no, es otra. El calvito de la Cuatro que antes, creo, estaba en Canal+ y parecía simpático. La joven de los ojazos y voz potente de la Sexta que parece que te va a dar un cate... Después de maldecir en su lengua originaria todo lo que pudo, masculló el honrado pescador algo significativamente relevante por ser reflejo del bondadoso espíritu patrio en general: "bueno, ¡qué vamos a hacer! Por lo menos por aquí no nos entran los moros esos, que eso sí que es un problema y no esto, que sale con aceite". Y es verdad, un poco de aceite en un algodón y el alquitrán sale sin problema.
lunes, 6 de octubre de 2014
qué es poesía?
agua de ajos, eau de garlic, el aroma de la inspiración y el mediterráneo hecho verso
nadie sabe lo que es nada hasta que un extraño empieza a hacerse un hueco entre la roca y quiere diferenciarlo del resto y lo llama algo
un extraño que abre el cieno inasible y viscoso e informe y disforme y tenaz en su no dejarse hacer forma
y lo abre y le da un nombre y ahí, sí, ahí nacen las sombras
un extraño que abre el cieno inasible y viscoso e informe y disforme y tenaz en su no dejarse hacer forma
y lo abre y le da un nombre y ahí, sí, ahí nacen las sombras
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Siento que he hecho mal y lo he hecho bien. Que me he castigado ya bastante y que, también, te castigué. Siento que debo despedirme y saludarte. Darte las gracias por devastarme y volverme a mí y dejarme lista para seguir. A ti, que estás como una puta cabra y eres un alma desgarrada que todo lo quiere arrasar, te doy las gracias por haberme querido. Por haberme regalado libros. Por enseñarme a leer. Por devolverme la curiosidad y la concentración. Por dejarme exhausta y triste cada vez y cada siempre. Por animarme a volver a meterme en una biblioteca y decir algo por mi boca sobre algo que a nadie, excepto a mí, importa. Hoy te trate mal. Y me da vergüenza pensar que soy buena y que te lo mereces y que es poco y que... Ya pagaré yo, como el inglés, el vino que se bebió.
Farewell, my love.
domingo, 31 de agosto de 2014
2000 palabras son demasiadas palabras. No deberíamos poder hablar tanto para, al fin, no decir nada. Romper el precinto del silencio para nada. Quejarse o mentir o solo aspirar a ser, como si no fuésemos ya. 2000, 200000, 200... son siempre pocas o demasiadas. Mejor callar. Sumarse a un espectáculo mudo que ve sin oscurecer el mundo con vanas interpretaciones. Vivir sin reproches ni juicios; sin idas y vueltas en autobuses o aviones; sin encuentros veleidosos en interminables escaleras, entre estantes desiguales, ingenios de madera, inventos imposibles; sin haber jamás manipulado un astrolabio; sin haber subido empinadas cuestas sin salir de un despacho; sin diseñar personas y personajes y equivocarse en las medidas y que no te quepan por las puertas; sin utilizar la palabra monotonía ni hacer el amor de mentira; sin que tu mejor polvo lo echase otro; sin caer al vacío interminablemente; sin metáforas ni infecciones ni hormigas, ni Europa, ni Cracovia, ni el Cosmos, ni la Tierra. Sin escurrirse del presente, ebrios, vendiéndose por tan poco, contando el tictac de otros relojes. Saltando de año en año, de foto en foto, de verso en verso, para, al fin, que todo acabe tan pronto y tan lejos como habría de ocurrir igual entre gritos que en silencio.
martes, 12 de agosto de 2014
Todo volverá a ser igual
Un día me di cuenta de que era
cojonudo ver las pelis en el portátil de mi madre porque todo el rato se me
veía a mí por allí. De tan brillante. Mi madre es la caña, en eso hay consenso
universal. En cuanto entro por la puerta, me deja el ordenador.
Una noche que venía muy mal
de la calle pensé en escribir. Con contraseña, claro. Historias de borracheras,
peleas y humillaciones de mierda con mi cara al fondo. Un diario. Por todo lo
que pienso y no digo. Por todo lo que quiero y no hago.
Al principio no escribía
casi nada: "Hoy el Flores le ha dado un navajazo al calvo de
Informática". Y la fecha. "Al final Eva se va con el Dani y nos dan
por culo a todos". Y la fecha. Así.
Ahora estoy enganchado. Y
cuando no escribo me vienen pesadillas. O sueños raros, que de día no sé si he
hecho las cosas. Un agobio. Así que escribo todo lo que puedo, sobre todo
cuando llego a casa y mi madre está todavía en la cama o ya se ha ido a
trabajar.
Al calvo de Informática no
le dio por denunciar. Se acojonó y no dijo una palabra a nadie. Y eso al Flores
le dio como un chute de hijoputez que te cagas y se puso peor de la mala leche.
A nosotros nos trata bien. Somos como una familia. Si nos portamos, el tío es
como un sargento guay de las pelis de guerra. Que te insulta todo el rato, pero
daría la vida por ti.
Escribo para evitar tener
pesadillas. Para no soñar. Escribo en secreto, claro. Porque si el Flores o
alguno supiera que escribo me daban de hostias a base de bien. Por maricón,
básicamente.
*
Yo no quería hacer aquello
ni estar allí. Uno sabe cuando algo es demasiado. Yo amagaba las patadas y
fingía darlas pero secaba el golpe a un milímetro de la piel. Nadie lo sabría
ni ellos ni el fardo ni tampoco quien viese el vídeo de turno que alguien
estaría grabando con su móvil desde algún balcón.
Llegamos al Monte de
madrugada. Allí tenemos un sofá y una nevera vieja donde ponemos la priva. A
veces, alguien trae hielo. El sitio mola un huevo. Estaba Dani con Eva,
pegándose el lote. Dani había tenido mucha suerte. Había ido a ver una peli.
Una de esas pelis raras de viejos que en condiciones normales el Flores lo
habría machacado. Pero Eva es la horma del zapato ensangrentado del Flores.
El tío era del instituto de
al lado y se había puesto chulo. El Flores y él se habían dado con el hombro
cada vez que se habían cruzado. Ayer le levantó a una tía. Y ya está. A esperar
que estuviera reventado de beber.
Alfonso me miraba y miraba
al Cuenca, potó y se quedó frito en el sofá hasta que el sol picaba y ya se nos
iba pasando la borrachera. Todos sin decir palabra escuchando a Eva contando la
peli, diciendo cosas que solo se le ocurren a tías como Eva. Cada vez que
hablaba parecía que le explotaba la camiseta y a todos se nos ponía tiesa.
*
El padre del Flores es el
segurata del Tívoli y nos cuela cada vez que queremos. Hoy nos ha invitado a
cervezas su amigo del restaurante cowboy y nos hemos montado en todos los
cacharros de niños chicos con una borrachera de puta madre. Ha sido un día muy
bueno. Ha venido Eva con su hermana, que está casi igual de buena, y al final
nos hemos enrollado en el tren de vuelta.
*
Hemos pasado toda la tarde
en la Fiscalía de menores. Mi madre está en la cama harta de Válium y de
llorar. Todo ha sido culpa mía. Ella, además, que es profe, como el calvo de
Informática, se ha empapado bien de montones de historias de mierda que no
venían a cuento.
La culpa es mía, pero no he
dicho ni pío. No podía más y se lo conté a Dani. Y Eva, que estuvo poniendo
flores en la calle donde lo del muchacho aquel... Yo lo sabía. Y también
tendría que haber sabido que Dani se lo contaría a ella. Estoy acojonado.
*
Por la mañana vamos al
juzgado y tenemos que pasar por delante de un montón de gente. Siento el asco
que me tienen y de repente me da por pensar en el karma y en el mal de ojo y en
que necesito mucha suerte. En la habitación siempre el mismo madero, una mora de
los servicios sociales que está allí porque soy menor, el abogado y, a ratos,
mi madre, que ha tenido que traer mis Martins y la ropa de aquella noche. El
secreto del sumario quiere decir que hay detalles que no nos van a decir para
pillarnos. No nos dejan hablar entre nosotros y la mora, que se llama Fátima y
es buena gente, me ha dicho que el Flores está en preventiva. No le he
preguntado qué coño es eso porque no me sale hablar.
Vi a Alfonso al fondo de un
pasillo con sus padres, llorando. Al Cuenca y al Flores no los he vuelto a ver.
Mi madre dice que los padres del Cuenca han contratado un abogado muy caro y
que van a lo suyo y que eso tengo que hacer yo y que le diga a ella la verdad.
Pero no me sale hablar. Ella ya le daba al vino y ha empezado a mezclar con
Válium. Dice que lo que me toca del seguro de mi padre puede ir para abogados
buenos, pero yo le dije que no sin saber por qué.
*
Esta mañana mi madre me dijo
que sabía que yo no había hecho nada malo, que estaba segura de que yo no tenía
que ver con esto. Yo me puse a llorar, igual que Alfonso al fondo del pasillo
pero en mi casa sin que nadie me viera.
Fátima dice que tengo que
reflexionar y recordar cada detalle pero yo no quiero decir nada, estaba ciego
y cada vez que lo pienso lo veo todo más oscuro y seco. Ella es de la edad de
mi madre pero sin arrugas y está bastante buena, lleva ropa de colores que me
gustan y tiene un modo de mirar que dan ganas de apretarle los pechos. Cuando
nos hemos quedado solos, me ha dicho en voz baja que tienen las Martins del
Flores con sangre y que tengo que decir lo que sé.
*
Ayer empezó el juicio. Mi
madre me ha vuelto a dejar el ordenador tras dar de baja el teléfono y el adsl,
porque no se fiaba de que me pusiera en contacto con los demás. Como si tuviera
yo ganas. También creo que la gente llamaba. Ella está más gorda y fea que
antes y todo es por mi culpa.
En el juicio nos vimos
todos: el Cuenca, un poco aparte con su abogado; Alfonso, demacrado, con pinta
de estar cagado de miedo; el Flores, con ganas de mirarnos. Y yo quería
mirarle, quería que viese en mis ojos que no había dicho nada, pero los ojos se
me bajaban al suelo solos. No controlaba ni eso ya.
Sacaron nuestras Martins. El
padre del chaval resulta que es teniente de la Guardia Civil. Una cagada. Yo no
sé qué me pasaba pero no podía entender nada, no escuchaba las palabras y veía
todo como nublado. Vino el profe de Informática y habló un rato. Creo que no
pasó nada más. Hoy estoy mejor, creo que escribir me ha puesto mejor.
*
Por la tarde bajó a verme
Marta. Marta vive en mi bloque y nos conocemos desde Infantil. Éramos amigos y
después ya yo me olvidé de ella y supongo que ella de mí. Pero ha venido a
casa. Y mi madre se ha puesto muy contenta. Marta me ha contado montones de
cosas que salen en los periódicos y lo que se dice en el instituto y que yo,
según ella, debería saber. Van a por el Flores, dijo. El chaval murió por una
puñalada, dijo. Tuve que disimular porque no me lo creo... Yo estuve allí. Allí
hubo patadas, eso es lo que hubo.
Marta es rubia, la única
niña rubia a la que he besado. Me contó que la madre del chaval se suicidó
antes de ayer. Pensé en mi madre. El chaval se llamaba Andrés y era guapo y
sacaba buenas notas y su madre no tenía ganas de vivir sin él. Marta dijo que
yo me parecía a él, pero yo nunca me habría metido con un tío con la pinta de
cabrón del Flores. Marta me abrazó un buen rato antes de irse y ni siquiera me empalmé.
Se llamaba Andrés y su madre
se suicidó antes de ayer. Se metió en la bañera y se cortó las venas. Imagino
que para no mancharlo todo. Son las cosas que solo las madres hacen. Incluso
cuando ya no son madres... Esto es una mierda. Una grandísima mierda.
*
Hoy es domingo. No hay
juicio y mi madre ha ido a la peluquería del centro comercial y me ha traído un
portátil para mí. Todo está abierto en verano. Domingos y festivos, pasen y
gasten su pasta. Es pequeño y sin conexión a internet y la pantalla no brilla y
es enana, pero es para mí. Me pasé la noche jugando al buscaminas y escribiendo
sobre Marta, sobre Eva, sobre Transformers que se follaban a Eva y sobre el
sofá despeluchado del Monte. Es raro, ha llegado el verano y me he acordado del
botellón del descampado de San Rafael, donde esta noche estarían todos ciegos y
sin problemas.
*
Mi madre llevó el portátil
al juez. Me lo ha contado Fátima esta mañana en el descanso. Mamá estaba en el
bar y no creo que estuviese desayunando. Fátima le dijo a mamá que me comprase
otro y mantuviese mi afición a la escritura. Me cabreé con ella y con mi madre
y tuve un momento súper raro en mí de decir barbaridades sin parar hasta que
alguien me dio una hostia y me llevaron a la enfermería y no sé por qué me
enfadé tanto, la verdad. Al parecer me meé encima y pospusieron el juicio para
el día siguiente y por la tarde me vino a ver una psicóloga de asuntos
sociales, también mora (¡¿qué coño pasa en este país?!). Después de dos horas
de mierda, me mandaron a casa con mi madre y un papel en un sobre para el juez.
*
Último día de juicio. Me
dejan el ordenador. Parece que soy cómplice en la comisión de un delito de homicidio
y que me pasaré seis meses de internamiento en un centro de menores en Almería.
Fátima dice que cuando acabe iré a un nuevo instituto y que mi madre ha pedido
un nuevo destino. Que el Flores le dio una puñalada en el cuello al tal Andrés
y que, de algún modo, Alfonso y yo lo ayudamos. Y es verdad. Lo ayudamos.
Alfonso más, porque las patadas se las dio con ganas.
A mí me tratarán de modo
amable por el contenido del ordenador de mi madre y por ser huérfano. Alfonso
pasará un año. El Cuenca se va para su casa porque tiene otro abogado y no sé
qué mierda pasa. Al Flores se lo llevan a Madrid. Porque tiene ya 17 años. No
creo que lo vea nunca más. Así son las cosas en el mundo de verdad.
Me dejan el ordenador, tengo
dos compañeros de cuarto. Uno es igual que el Flores, el otro se llevará todas
las hostias. Ahora solo pienso en que cuando salga seré como el hermano mayor
de American History X, voy a escribir
y a fumar, me voy a hacer unos tatuajes, pero no racistas porque no quiero
disgustar a Fátima. En un año todo volverá a ser igual.
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