Los reproches de ayer son lubricantes para mi ego.
No.
No soy
solo noche
y tarde de juego.
Violentamente inspirada por esa media luna, sin poder ni verme. Con un miedo que me atraviesa; rota, confusa, insultada. Pero inspirada. Sin nada más que perder, sin entender una mierda. Profundamente maldita, profesionalmente despreciada. Pero inspirada.
La luna es una mujer a medias que te miente; un libro que lees y no entiendes; una musa para ese plagio y, oye, que por mí no quede: enhorabuena, precioso el libro, bonita portada. Y con todas esas poesías no habrá quien se te resista: hombres, mujeres, animales y cosas; coge fuerzas, porque te hará falta.
Feliz de verte así, bajo el toldo blanquiazul flirteando. Me da igual. Hoy la inspiración, esa zorra de medias blancas, está conmigo, con la que no tiene cuentos ni poemas ni hijos ni donde caerse muerta. Ponte música, ponte un pijama con ovejitas, acuéstate triunfante. O yace con alguna ninfa, hazle el amor, sexo-placebo.
Me da igual ¿lo he dicho ya?
Me da igual, sí, porque la tengo aquí entre mis flacas piernas y conmigo. Hoy soy yo la adorada, la amada, la elegida... la inspirada.
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