El peso del silencio.
La sombra del vacío en el precipicio.
Inquieta ventana que da a ninguna parte.
Sobredosis de nada, efecto placebo.
Y esta llave que no abre puertas.
Y este anillo que cae del dedo.
(-¿Cambian de talla los dedos?
-A veces enflaquecen.)
Buzón bastardo. Hijo de una aldaba borracha y loca. Padre desconocido.
Algunos acechan tras los árboles...
Supersticiones, espejos rotos e impresiones borrosas.
Mujeres de gigantescos senos que se afanan en seducir a un dios de mirada turbia.
La maldición, esa perra embustera, está de camino.
**
No hay comentarios:
Publicar un comentario