jueves, 3 de febrero de 2011

De mujeres, ánforas, trampas, incidentes y culpa

Anita Kreituse

Se me quebró la caja de raudales

Se abrió de sopetón

enfrente de mí

Que ni la toqué

y me sobresalté

e incluso ridícula traté

de sentármele encima

para frenar la furibunda masa de nada

que brotaba a borbotones.

De golpe.

Falanges, maldiciones.

Falacias, preposiciones.

Invisibles turistas borrachos.

Forma y substancia fónica.

Fuego, llamarada.

Dedos, orgasmos.

Cuernos, decepciones.


Lo sé, lo sé…

Lo de los cuernos ¿verdad?

¡Pero no fui yo!

Que ni quedaba cerca.

Además, de todos los incidentes

¿por qué este iba a ser peor?

Por los cuernos, ¿verdad?


¡¿Qué?!

¡No me disculpo!

¡No y no!

¡Ni salgo a la intemperie

con el cazamariposas a rebuscar en las esquinas!

Lo que escapó, escapado queda.

Vaya libre.

Nunca vuelva.

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