martes, 1 de febrero de 2011

Ayer me mudé, cambié mi dirección y mi aspecto; borré, desetiqueté, redecoré, cancelé mi cuenta de hotmail; fui al Registro Civil y me rebauticé. Tiré mi antiguo móvil al mar y compré uno de esos caros que te cagas, i-phone 5 (los venden solo a los "guays", como yo). Quemé mi título de Filología y falsifiqué uno de Licenciada en Química. Ahora me llamo Amanda, soy rubia (de bote, como todas), mido 1,80 (taconazos).
Tranquila como un psicópata, rezumaré paz. No me entusiasmaré por nada. Nunca jamás volveré a ponerme nerviosa. Seré fría como el hielo... Y riquísima: Me dedicaré a la piratería farmacológica freelance, y me forraré haciendo Prozac y Viagra con otros nombres pero con los mismos efectos, o mejores.
Valoré seriamente lo de ser asesina a sueldo. Alma nocturna, vestida de cuero, haciendo el amor a todos esos pardillos antes de matarlos. Pero deseché tan tentadora opción por unos inevitables (y molestísimos) escrúpulos y cierta aversión a la sangre con la que no puedo, por más que lo desee, luchar.
Una pena... Habría sido la perfección hecha mujer.

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