Más y más pequeño en el horizonte se desdibujaba el barco donde viajaba ella, rumbo a un lugar nuevo y diferente. En el puerto, quedaban sus padres y hermanos, sus amigas y yo. Se había despedido dichosa, sin disimular su alegría, su deseo de marchar. En su sonrisa entendí la intención de no volver.
El barco ya casi no se percibía, difuminado en la bruma del atardecer. No pude evitarlo: deseé que se hundiera. Cuando me giré, sus padres y hermanos, sus amigas y yo mismo habíamos desaparecido.
Gracias, me encanta! Si hay muchos, como comento, habrá votaciones, si no los que estén serán los que se publiquen.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias a ti, Anita.
ResponderEliminarUn abrazo
Excelente elección... que me ha puesto triste ¿Será porque llueve? ¿Será que he desaparecido?
ResponderEliminar¡Espero que no! ;)
ResponderEliminarGracias, Patricia.
Un abrazo.
Una extraña manera de despedirse esa de desaparecer de una vez.
ResponderEliminarUn saludo
Cuantas despedidas y desapariciones me has recordado...
ResponderEliminarQué cierto es tu relato.
Me encanta.
Un abrazo
Ando de repaso para hacer mi votación. Excelente material para la revista!
ResponderEliminarUna saludo, chicos. Ni cuenta me di de que andaban por aquí
ResponderEliminar:)