jueves, 28 de octubre de 2010

Desahogos

¿Quién dijo "un haiku
ha de aportar belleza"?


El haikú desesperado, minimalista, bella flor de loto, que canta la desesperanza, mi desesperanza, la inutilidad de mi cuerpo. El tiempo, inexistente, relativo, que vuela o que no pasa, riguroso e implacable. Un dolor de un cuerpo inútil y, no obstante, fértil. Un juicio interminable que se debate entre la absolución y la enmienda de los crímenes, la otredad. El vacío, precipicio desde el que miras imperturbable mi caída llena de símiles y sinónimos. Un camino perezoso, ocioso, lento, que se retuerce sin causa alguna y respeta lindes inexactas e injustas. Un camino en el que desaparecen niñas, ancianas precoces, lleno de trampas silenciosas, oscuras, gélidas. Cuevas de otra dimensión con ojos que observan al que pasa y eligen una víctima para paliar tanto aburrimiento. La inmortalidad, demiurgos fantasmales, pasos de cíclopes, huellas que de enormes no vemos y leemos como accidentes geográficos.
 

Me está matando
Este lugar sin ti.
Desierto absurdo.
*
exijo amnesia
que tengo mis derechos
y los reclamo
*
éramos muchos
agraviados por ti
discreta muerte
*
este día aciago
agotado, pesado
que no se acaba
*
Insoportable.
Excepto el dolor, todo
es relativo.

2 comentarios:

  1. "Me gusta" la entrada de estos haikus: "huellas que de enormes no vemos y leemos como accidentes geográficos." me llamó la construcción de la fras...oración. :P
    Nunca les tuve cariño a esos pequeñines (los jaicús!), pero admitiremos que algunas imágenes son muy llamativas en tan poquito espacio.
    Lindo y trihte :)

    PD: no llegues a los haikus evisceralistas!

    A

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  2. "Todo bien" (bueno no, pero es igual)
    Yo creo que ya son visceralistas (de malos).
    Te llama la atención la construcción consecutiva ¿dices? :P

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