sábado, 16 de octubre de 2010

soneto

La brisa trae una canción sobre mí,
que no existo, que no tengo color,
que soy música, motivo baladí,
agua, aire, partículas, resplandor,

imagen. Que hace tanto me extinguí.
Mar frío, profundo, terrible, alrededor
de un silencio que en mi vacío envolví;
lenta angustia sin amor ni calor.

Restos de mi cuerpo asoman despacio
entre la espuma y la costra flotante;
de los labios tan blancos, canta son

alguna musa que ocupa mi espacio.
Y mi alma, de este mismo mar sangrante,
se eleva en la armonía de esa canción.



Para que vea Fogwill desde el cielo de los escritores argentinos donde ya debe estar charlando con Cortázar que acudí al "llamado".

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