sábado, 2 de junio de 2012

Navegaremos

Mañana habrá tormenta
y miraremos los rayos
que siempre caen en la mar
mediterránea
y eterna.

Miraremos los rayos.
Desnudos,
desde una ventana ajena.
Desentendidos del tiempo,
que es terco y espeso
pero no tan real
como tu mano sobre mi pecho.

Cada esfuerzo que sea de un día;
cada goce, de un momento;
cada gesto, de un segundo.

¿Qué haremos nosotros entonces?
¿Acatar las leyes de lo inmenso?

¡Tanto tiempo hemos dormido!
Tú en tu sueño maldecido.
Solo. Tan solo,
como un lobo loco en las estepas,
hambriento, mas sin hambre,
viviendo acaso por inercia.

Tanto tiempo hemos dormido,
que ahora extraño es despertarse.
Tú, acallando tu voz enorme.
Yo, encajándome algún traje.

Tanto tiempo es el tiempo perdido
que aunque no exista, pesa,
como una invisible y terrible cadena.

Ahora llama Abril inesperado.
Viene puro, fuerte viento
que sopla las velas de un barco robado.
en que, acaso soñando, zarpamos.

Y partiremos,
sin saber navegar,
sin saber dónde el Norte,
como niños:
los ojos entreabiertos,
las manos trémulas;
perdidos e inestables,
quizás surcaremos
una mar que nos reta,
y atracaremos en un puerto
lleno de puertas abiertas.

Tanto tiempo hemos dormido,
que creo que no necesito más alimento,
más tiempo, más esperanza
que tus somnolientas palabras.
Líquido inflamable.
Verbo enhiesto, amable,
lleno de la rabia del alma.

Y yo que te calme,
como tú me calmas.
Que sepa yo calmarte,
entre sábanas y olas
de libertad perfumada.
En un tiempo de tormenta,
nuestras velas
desplegadas...