sábado, 30 de junio de 2012

Él a Ella




¿Dónde estás? Tantos días han pasado que ya no los puedo contar. Nadie sabe darme noticia. Sé lo que dije pero claro que no quería despedirte. ¿Cómo? Si el tiempo sin ti pesa más que un gigante golpe en el pecho: Lo que ahora siento: el golpe sordo, seco y contundente. Como el rugido del mar furioso, ahora me duele tu falta. ¿Dónde estás?
Ha pasado ya tanto tiempo. ¿Acaso importa el tiempo? El reloj se ríe al fondo en un lugar borroso. El sitio más largo y estrecho, donde me ahogo. ¿Y si voy a buscarte y me pierdo en el mitad del camino? ¿Y si permanezco en la encrucijada, ese limbo donde instalar piel y vísceras y esperarte?
¿Qué hago, amor mío? Ven aquí y dime, como siempre, qué debo hacer contigo. Tengo miedo de que tu marcha sea mi destino y que al fin yo la provocase, sin desearlo, pero así sería si no volvieses. Ni tan solo sé adónde buscarte. Pasarán los días y el dolor del pecho me impedirá respirar sin mi amante.
Espero un poco más en la encrucijada. Pero, tras un tiempo, saldré a buscarte.