R
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uge Gea, de la que hereda la voz la Tormenta. Ruge, no sin razón, contra la
crueldad que no quedará sin castigo: mirad aquí la hoz goteante en la sangre del padre y la
obediencia mórbida del hijo castrador. Oh, la Justicia primigenia dando ejemplo.
Ruge Gea mientras da a luz al Mundo, pariendo dolorosamente todo; y es así, cumpliendo su sino, que ha de dar a luz tanta maldad, de la que al fin descendemos todos.
El destino es la pregunta que fue dada antes de que fuera concebida la respuesta .
En el origen sangra de la Madre el destino envuelto en la placenta en la que el Hombre se encoge y se recuesta.
Ruge Gea mientras da a luz al Mundo, pariendo dolorosamente todo; y es así, cumpliendo su sino, que ha de dar a luz tanta maldad, de la que al fin descendemos todos.
El destino es la pregunta que fue dada antes de que fuera concebida la respuesta .
Ω
En el origen sangra de la Madre el destino envuelto en la placenta en la que el Hombre se encoge y se recuesta.
Ω
El rugido de
la existencia.
Tan leve en su principio.
Tan suave, fácil, el inicio.
Tan leve en su principio.
Tan suave, fácil, el inicio.
El reloj se ríe al fondo en un lugar borroso.
¿Acaso importa el tiempo?
El sitio donde me pierdo.
El laberinto de Chronos.
¿Acaso importa el tiempo?
El sitio donde me pierdo.
El laberinto de Chronos.
Y siempre a mitad del camino,
la vida se bifurca
en una vuelta a empezar
mas ya sin inocencia ni paz.
la vida se bifurca
en una vuelta a empezar
mas ya sin inocencia ni paz.
Ir por uno de las dos sendas
sin mirar atrás,
sin saber cuál...
¿Acaso?
Permanecer en la encrucijada.
El limbo donde instalar piel y vísceras
y esperar.
sin mirar atrás,
sin saber cuál...
¿Acaso?
Permanecer en la encrucijada.
El limbo donde instalar piel y vísceras
y esperar.
En el
mitad del camino,
es imposible volver atrás.
Hagas lo que hagas.
Vas hacia Allá,
al final,
solo un sendero que no se hace al andar,
que nada tiene que ver con tu voluntad.
es imposible volver atrás.
Hagas lo que hagas.
Vas hacia Allá,
al final,
solo un sendero que no se hace al andar,
que nada tiene que ver con tu voluntad.
Excepto en aquellas disyuntivas,
las mínimas elecciones en potencia
donde habita el escueto margen
en que se mueve tu libertad:
el resto es el rugido
ensordecedor
del transcurso del río.
las mínimas elecciones en potencia
donde habita el escueto margen
en que se mueve tu libertad:
el resto es el rugido
ensordecedor
del transcurso del río.
Río de furiosas corrientes,
río caudaloso y furioso
que parece inmenso mar
desde el que no ves orilla ni final.
Caimanes, tritones, serpientes,
nenúfares gigantes.
En las márgenes,
la vegetación se espesa,
las rocas son resbaladizas
imposible la salida,
aunque hubo quien lo logró.
nenúfares gigantes.
En las márgenes,
la vegetación se espesa,
las rocas son resbaladizas
imposible la salida,
aunque hubo quien lo logró.
Así es.
Siempre alguien lo logra
siempre alguien lo cuenta.
Siempre el mito delante de la orfandad del alma.
Las crónicas que nos llegan
como ecos de lejanía hablan
de mujeres altas y albas de largas cabelleras
armadas con arcos y flechas.
Amazonas que atacan
a todo aquel que se aventura.
Nadie,
excepto los cronistas
que raudos,
exhaustos,
la mirada perdida,
consumidos y locos,
volvieron a encauzar su triste destino,
salió de los límites de la existencia
que nos fue dada.
Ruge Gea y gime el poeta...