Nada se perdería. Poema en verso
Una inmensa falta de voluntad,
una falta líquida y helada.
En la desdicha de ser vacío
de no tener alma
ni cuerpo
ni alas con las que volar,
soy nadie.
Ni siquiera unas garras,
unas míseras garras
-como sucia y pervertida alimaña-
Uñas con las que me pueda sujetar
a las paredes de pozo sin fondo.
Así, sin alas ni voluntad
caigo más bajo
y más y más.
Soy nadie.
Maldigo las palabras
y las bocas
y los ojos y las miradas.
Caigo tan rápido,
pero este abismo parece no tener fin.
Nadie puede esperar al golpe
que acalle
todos los aullidos,
los graznidos,
los gemidos,
los reproches.