Sale de la palpitante y húmeda
vagina
-principio y divinidad-
un hilo de lava
que a su paso deja grabada
la sinuosa curva
de un río sonoro.
El parto se eterniza:
duele dar a luz tanta rabia
La sangre se mezcla con el fuego y resbala
se aleja, existiendo por doquier
Ya extendiéndose
desde la madre
razones y sentido
forma y contenido
en el río aún vacío
de las ánimas.