Muero de frío por ti
que te desnudaste entera
ajena a esta guerra
Ya estoy habituado
a las casualidades
botánicas: misterio y magia.
Hoy vi un cáctus que baila.
Pero, lástima,
ya marchaba al frente
y al verte quise desertar.
No empeño mi palabra:
mas deseo regresar.
Dejaré mi reflejo
en las aguas
de la laguna Estigia,
mientras bebo de la copa.
Quien hizo las palabras,
¿por qué las dotó de alma?
Una antología de paisajes
codificados esconden
el modo de llegar adonde deseo.
Pero no lo haré...