viernes, 20 de abril de 2012

Otra vuelta alrededor del sol

El mundo ha recorrido millones de kilómetros a un ritmo vertiginoso. De nuevo me toca elegir un relato y pasar la noche en el colegio, contando cuentos, oyendo cuentos.
Hace un año, leí, tuve frío, creo que en esos días era feliz. Todo se disponía a cambiar pero yo, que propiciaba el cambio con mi solo avanzar, no me daba cuenta de que lo que era aquella noche, no volvería a serlo más. 
Lo que he sido, lo que era, lo que fui se va disipando frente a mí. No puedo decir que tenga control sobre nada, y sin embargo toda la circunstancia se ha visto avasallada por mi mera existencia. 
Apenas tenía intención, apenas tenía conciencia de estar poniendo todo del revés. A lo más que llegué era a contar las lunas según mi sufrimiento. Un sufrir animal, un sufrir sin más que dolor: ni reflexión, ni conciencia. Sí que dejaron esas heridas cicatriz. Mas yo no tenía alma solo existía sin más. Así que el dolor no formó parte de nada, no tuvo significado, no será parte de mí. No será memoria. Lo que pasó no lo recuerdo. Vi las estrellas cambiar de posición en el cielo cada noche, hice lo que tenía que hacer. Ahora sí que tengo una conciencia que no deseo ni necesito. Percibo el peligro y la intensidad de la fuerza que me empuja. Y no puedo imaginar un misterio mayor de cómo va a continuar mi viaje sobre el mundo. Un par de paseos más de la Tierra en torno al Sol, unas pocas visitas más al colegio y el cuento acabará.

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