lunes, 30 de abril de 2012

algunos, no

Hay un tiempo para sentirse a salvo, 
para sentirse plenos,
para sentirse libres.


Al menos eso cuentan las voces del coro
que leen mis pensamientos
como si fueran el eco
del aliento de entonces.


Mas, llegado el tiempo,
unas cuantas palabras,
unos ojos azules,
un poema, una carta,
y la paz se acaba
y viene el miedo.
Así se conoce el desconsuelo
y se conoce la locura. 


Pero tranquilos, dice el coro,
la desdicha no alcanza a todos.
Algunos nunca se lo permiten.
Se aferran a certezas arbitrarias,
a pócimas y códigos solemnes,
a artificios convencionales,
a fútbol, hijos y mujeres.


Para otros, sin embargo,
el tiempo de sentirse libres, 
de sentirse a salvo, 
de sentirse plenos 
habrá pasado, dejando un vacío
que solo llenarán soñando. 

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