Hoy, niños y niñas, voy a compartir los saberes que he ido adquiriendo a lo largo de los 39 maravillosos años en los que he tenido el placer inconmensurable de compartir escenario con los seres humanos, ese lujo de nuestro planeta.
Saberes menores
1. Nadie es tan raro como cree. Más bien lo contrario. Casi todo el mundo es igual y lo mismo. Como los chinos, o los dálmatas.
2. Normal no es igual que vulgar. Es frecuente su asunción como sinónimos idénticos y esto, a mi pequeño entender, trae nefastas consecuencias.
3. Las normas del juego hay que conocerlas. Ser convencional es una estrategia propia de supervivientes: si estás vivo, trabajas, estudias, tomas el autobús, te dejan entrar en bibliotecas y discotecas, y ocasionalmente incluso ligas, ¡enhorabuena! eres convencional. Aclaración: Si estás en la cárcel, en un manicomio o lugar parecido, no eres convencional.
4. En ocasiones, una sonrisa no es una sonrisa. ¿Cómo saberlo? Me preguntarás, pobrecito. Pues fácil: el individuo sonriente no oculta en su mirada la culpa, la antipatía, el desprecio o lo que fuere que realmente le despierte tu sola visión. Por consiguiente, mira a los ojos, no a los dientes.
5. Por desgracia, ocurre a veces que quienes supuestamente te habrían de querer y cuidar, no lo hacen. En estos casos, hay que buscarse la vida. Queridas niñas: un novio precoz, aunque cariñoso, atento, paternal, con una inmensa espalda tras la que acurrucarse, puede ser una solución a corto plazo pero lo desaconsejo a medio-largo plazo.
6. Las personas son de natural chismosas, cotillas y tienden a compartir información dudosa o del todo falsa sobre sus semejantes. Este conocimiento por sabido no es poco importante: se trata de utilizarlo en el propio provecho, como diversión o lo que a cada uno le venga en gana. Pero sobre todo, nunca se sorprenda, joven, de lo que pueda llegar a sus tiernos oídos. Si quiere, haga la prueba: cuente una absurda y colosal mentira a un amigo en total confidencia y espere a ver como cual boomerang teñido de rojo y gualda vuelve a usted magnificado y con algunos sellos de garantía.
Saber mediano: sobre el amor
El amor en realidad es otra convención, una abstracción, difícil de definir y que para cada uno suele ser una cosa diferente. De lo poco que sé sobre el particular, he notado que con frecuencia alarmante se confunde el amor con algunas cosas que no son ni han de ser necesariamente amor (placer sexual + atenciones y/o regalos + trato especial sobre las demás personas, exclusividad + palabras agradables, promesas, juramentos, poemas). Además he percibido una gran frustración para los que confunden amor con relación-monógama-de-larga-duración-y-gracias-a-la-que-segregamos-continuos-y-abundantes-chorros-de-endorfinas. No, que va. Ojalá.
Mi mayor aportación: la mancha de una mora con otra se quita
El críptico refrán "la mancha de una mora con otra se quita" no se suele interpretar correctamente. Cualquiera con dos dedos de frente sabrá que no se refiere en modo alguno a cómo limpiar una prenda manchada con el jugo de una mora. Nunca, digo y repito: nunca lave un jersey o similar con zumo de mora. Tampoco su mejor sentido tiene que ver con los modos de olvidar a un amante, sustituyéndolo por otro. El significado del sapientísimo refrán es el siguiente: si su buen nombre ha sido mancillado (con o sin razón) y su buena fama está en entredicho, un nuevo escándalo (más a su gusto, se entiende) hará que sus conciudadanos, familiares y "amigos" olviden la anterior lacra y la substituyan por la siguiente. De este modo, si por ejemplo se dice que es usted un trepa y un falso, que pisaría el cuello de sus compañeros y/o amigos para conseguir un ascenso, beca o lo que sea, y quizás a usted no le guste mucho ese sambenito, piense en algo peor pero que a usted no le moleste tanto o no le estorbe en su devenir profesional. Digamos, por ejemplo, que deja correr el rumor de que es traficante (mucho más glamuroso que trepa). Al común de los mortales les parecerá más relevante el más escandaloso y tenderán a sustituir el primero por el segundo. Otros prefieren inventarse unos orígenes oscuros, una triste historia de malos tratos, un asesinato, un atropello y fuga, una grandísima red de corrupción en la que se haya visto envuelto y de la que se tiene tantísima información que anda amenazado de muerte. Se me ocurren innumerables situaciones que no puedo explicar aquí principalmente por miedo a escandalizar y, por ende, perder al único lector-seguidor (¡Hola, Serafín!) de este mi blog. Así que pongan su imaginación en juego y lean a Sperber y Wilson y usen la teoría de la relevancia en su provecho.
He aquí las cuatro verdades que sé y he decidido compartir con usted, amable lector. Quizás alguna cosa olvidé. Espero sepa disculparme. Quizás le parezca poco para 39 años y en eso le doy la razón. No estoy en la ratio de los más inteligentes de mi entorno y esa es mi única excusa. También puede que me haya guardado algo para próximas entradas (cosillas sobre cambio climático, la llegada del hombre a la luna y tal) pues con la edad merma la inventiva y la imaginación va a menos.
Ya, una vez hechas explícitas mis disculpas, solo me queda despedirme y lo haré con una última revelación: escribir es el mejor desahogo, el único ejercicio que relaja y centra y produce las ansiadas endorfinas y nos procura buen humor cuando este falta. Lo uso y lo recomiendo. No se trata de hacer literatura (como ustedes ven) sino de ahorrarse un dineral en terapia.
:) Vaya, hoy más que nunca me alegro de ser curiosa, estoy tomando mi café y acabo de despertar, y me ha supuesto un gran placer leer lo que ha escrito, he aprendido, reflexionado y comprendido muchas cosas, tampoco soy la más inteligente de mi entorno...pero sé apreciar la buena escritura, Y me alegra que nosotros, los chinos y los dálmatas no seamos tan raros, después de todo :)
ResponderEliminarGracias, Artista. Siempre es un placer esta visita:)
ResponderEliminarQuelía desile yo a usté, que aunque no se tlate de litelatula, me aglada su folma de explesalse, pelo tengo que quejalme, compala con dálmatas preciosos a chinos, maldita. Sepa usted que lo convencional es abulido siempre y a veces necesalio. Y que no conozco a nadie que no haya comido moras, y no se haya manchado al menos los dedos.
ResponderEliminarDesde el planeta de los dálmatas achinados y con capacidad de comunicación (poco convencional, ya ve) un saludo. Por suerte aquí los plazos de tiempo no existen, clalo, y la endolfina se vende como dloga dula (hay mucho yonki). Imagine qué convencional un mundo sin tiempo ni amol.
atte: Guau
Sr. Guau:
ResponderEliminarDisculpe si le he ofendido a usted (o a los dálmatas, a los chinos, a los convencionales, a los normales, a los vulgares, a los trepas, a los traficantes, a los que recolectan o cultivan moras, etc.). Y si no le he ofendido, disculpe las disculpas.
Atte. Lost in translation
jajaaja Cartapilus hasta respondiendo los comentarios chinos eres genial :)
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