martes, 3 de mayo de 2011

Cómo se roba un cangrejo




Después de estar en un recital de poesía


después de escuchar poesía


después de preguntar si eso era poesía


y que nadie supiera o quisiera contestar


dejé de tener hambre, frío y me sumí en el insomnio


Me sumí en el insomnio que me obsesiona


en la ortografía que me autoriza


en las pequeñas cosas que importan en la vida


telediarios, noticias de última hora


verdades de las que todos dudan


series americanas de hospitales


juegos de rol


novelas de amor


En mi esfuerzo por comprender


no paré de beber cola con ron-ron con cola


hasta descubrir que la poesía es un chiste


una tía en bolas


una buena escena de sexo


una excrecencia, un exabrupto


una chaqueta cómoda que cuesta un huevo


un dedo que igual sirve


para señalar para hacerse una paja


para llevar un anillo para hacer un gesto al Papa


un gesto obsceno de esos con un solo dedo


de tal elocuencia y perfección semiótica


que la policía del Vaticano te ofrecerá una visita


una visita privada por estancias privadas


aposentos privados que nadie más que tú verá


donde te explicará cómo se roba un cangrejo

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