jueves, 2 de septiembre de 2010

Roberto Bolaño

VII

En la sala de lecturas del Infierno En el club
de aficionados a la ciencia-ficción
En los patios escarchados En los dormitorios de tránsito
En los caminos de hielo Cuando ya todo parece más claro
Y cada instante es mejor y menos importante
Con un cigarrillo en la boca y con miedo A veces
los ojos verdes Y 26 años Un servidor

De "Siete poemas breves" (México, 1981).



...menos importante


Algo mejor y menos importante
que el anochecer eterno de la niña,
que el blancor de la luna,
y el deseo de ternura,
que el sueño entre tus brazos,
que la promesa de tu piel y el verano,
que la música y la poesía y los orgasmos.

Menos importante que el reloj y la luz,
que el paso apresurado,
que el error tipográfico,
que el poema inacabado.
Menos importante aún
que el verbo impreciso,
que el caliz y el paraíso,
que el trabajo derretido
de tus manos.

Menos todavía que el vacío de sus ojos,
que el grito a media noche,
que la puerta que se rompe,
que el frío invierno del manicomio.
Menos que el triste peregrinar y el lobo
y el engaño de la piel de cordero.
Y menos que una caja inmensa de cartón,
que el armario sin ropa,
y los grillos y el calor
y la madrugada espesa y rota.

Menos -si cabe- que las mentiras
y los duelos y la nostalgia.
Menos que los chismes de las viejas.
Menos que los discursos del entierro
y las promesas de la boda
y la llave bajo el felpudo del amor.
Tan poco importante y mejor.

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