martes, 27 de julio de 2010

And all that jazz

A veces en la noche juego a estar ciega. Camino descalza a oscuras por la casa; me lleno un vaso de leche con el tacto; me siento en la silla sin hacer ruido y oigo a los vecinos respirar.


Tomo consciencia de mí misma, de mi ser caliente, de una vibración suave que produce mi alma y me dice que existo en la oscuridad del cuarto. Emito una luz angelical y blanca, tengo un halo virginal que me rodea y sé que me pertenece solo a mí. Ese brillo que veo a mi alrededor, que me hace verme a mi alrededor y entender que trasciendo mi propio cuerpo material. Que soy algo más que yo. Un resplandor tan bello. Pienso en cómo será mi reflejo tan cegador y magnífico y miro buscando un espejo que no alcanzo a ver. Paso mucho tiempo disfrutando de mi ser etéreo y divino, de mi misticismo, de mi ser casi mi propio dios, cuando un ruido de la habitación contigua me desconcierta: unas risas, una charla. Miro por la puerta entreabierta y veo una pareja que se sienta en el sofá. Él, moreno y alto, ella, rubia y pequeña. Juegan con unas copas, hablan; él le roza el brazo mientras habla, le aparta el pelo de la cara, le pasa una mano por la espalda; ella se contonea suavemente hacia él. Se mueve con una suerte de ritmo que es al mismo tiempo vaivén y "ven". Los miro así un buen rato hasta que me percato de que están invadiendo mi casa, de que esos extraños están a punto de arrancarse la ropa sobre mi sofá de cuero rojo carmín. Un sofá que valía un dineral, que era de piel de primera calidad, del que me aseguraron que envejecería con gracia y me acompañaría de por vida. Y ellos están ahí, ahora ya derramando el vino, desabrochando ella la camisa de él, mientras él se espera y la mira, solo la sujeta de la cintura y la mira cómo desabrocha su camisa y besa la parte que va descubriendo y pone él entonces sus brazos sobre el respaldo de mi carísimo sofá dejándose hacer. Yo me planteo seriamente salir a detenerlos, salir a espantarlos, dejarlos secos de un susto; pero espero un poco más, quizás un momento más adecuado, observo que él ya está desnudo y se dedica ahora a desnudarla a ella, a la que besa obteniendo de ella una serie de suspiros profundos y sonoros, que son como palabras que no son palabras. La mujer es tan pequeña y el hombre tan grande y yo estoy tan enfadada por ese sacrilegio y esa usurpación de mi sofá, mi salón y mi casa. Súbitamente, decido salir, pero no estoy totalmente decidida, no es que me guste mirar (tampoco me disgusta). Querría salir por sorpresa, que no me viesen llegar pero en el ahora oscuro salón mi fulgor sería visible mucho antes que yo. No los sorprendería y tendría que enfrentarme a ese hombre monumental. Pensando una estrategia, me sumo en mis pensamientos, mis dudas, mis miedos, mis deseos, mis ansias de venganza, mis fantasías de heroína; entonces aquella puerta entreabierta que me oculta pero no oculta el brillo que emito, parece moverse. Me encuentro desarmada y sorprendida, el hombre desnudo y magnífico se acerca a mí ahora, siento pánico, ansiedad, estoy petrificada y no me muevo: mi brillo me ha delatado.
¿Qué quiere de mí? Oh, no, ahí no... No toques ese botón. Casi lo oigo, oigo el clic... y súbitamente la voz de ella: "no la apagues, me gusta hacerlo con la televisión encendida".
Ahí me quedo yo con mi brillante esencia, solo un testigo del placer de aquellos dos seres fascinantes y odiosos que se vuelven y se revuelven el uno contra el otro inadmisiblemente. Intento sin conseguirlo retomar mi estado trascendente previo a la interrupción, pero los gemidos y el espectáculo de la carne son incompatibles con el elevado espíritu y la purísima disposición que requiere tal estado, por lo que me veo empujada a observar atentamente sin perder detalle lo que no por detestable es menos entretenido.


Igual está mal plagiar (no lo he decidido aún) pero no puedo evitarlo, es que me ha gustado mucho este cuento.

1 comentario:

  1. No creo que esté mal versionar,además, seguro que después de leer esto, quien sea está conforme por haber servido de inspiración.

    El enfoque está lleno de caRne. Bien , bien :D

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