domingo, 22 de junio de 2014

hay meses

Hay meses que pasan como si no tuvieran espinas
meses suaves  y leves, engañosos,
que te roban la vida
Hay meses, empero, en los que te enganchas
que tienen espinas.
Meses idiotas, imbéciles,
con las cualidades de alguien a quien aspiras.
Meses pesados y dolorosos
con ponientes que matan tus huesos,
que te enferman,
que te roban las fiestas y la alegría.
Junios eternos.
Junios ectoplásmicos,
con fantasmas decididos a quitarte todo
El olor de tus axilas
El clamor de tus muslos
El dolor contenido y llevadero de tus días.
Todo lo disuelven esos mentirosos meses
Todo lo rompen como fotografías
No hay piedad en los meridianos
si sopla el viento que te resta la vida
Vida,
fuerza que te empuje
fuerza en la que sonríes
fuerza, al fin y al cabo,
en la que anclas tus días....
Se la lleva el dolor
y la muerte anunciada en ello
Ahora es Junio eterno
recuerdo
enfermedad que presiente
una muerte mucho atrás inadvertida
No supiste, no quisiste
ni en una huida
sería prevenida
Ahora Junio te maltrata.
Ahora Junio te castiga
sin que te defiendas
Tú antes liviana,
antes tormenta,
antes feliz dormida.
Junio viene
y te roba todo
y nadie te socorre
y nadie te olvida


1 comentario:

  1. Bueno, junio tiene un inmenso problema: los pétalos escarlatas de las amapolas se tornan mustios y entonces la flor deja de amarse a sí misma. Adiós para siempre, mayo, que nunca más te veré. Y eso es lo que te está pasando. Cuando se acerca su plenilunio, el dolor, la tristeza, los accidentes, las decisiones drásticas, incólumes, erróneas e irreparables, irreparables para siempre, envuelven siempre y siempre al fatídico mes de junio. Y ahora qué, dime ahora qué...

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