Me han dicho que ahora eres escritora. Fui, claro, a la librería y me agencié un libro tuyo. Asesinatos, abogados ricos, el barrio de Salamanca. Vaya mierda, amiga. Perdona que te lo diga. Me dieron ganas de buscarte. De decirte todo lo que se me agarraba a la garganta. ¿Qué te ha pasado? ¿Te has rendido? ¿No te acuerdas de las noches?
Y ahora, sola contra el hedor del collar de perlas, contra el banquete de bodas, contra la blusa y la falda, contra la sonrisa tan falsa. Sé que el frío cala los huesos. Entiendo el miedo. Sé que los insultos se te clavan. ¿Crees que pasará si te vas? No se pasará, lo tienes dentro.
Quédate en tu trono de barrio, sin zapatos de cristal ni serena como la noche, ni quieta, ni callada. No olvides. Nosotras no cenamos con velas y vino caro, ni tenemos invitaditos ni hemos bebido té en nuestra puta vida. Venimos de la niebla y allí pararemos. No dudes que aún el padre borracho y la madre que grita y la pelea en la calle te seguirán donde vayas. Habla de mí en tus poemas. Que juntas hemos vivido, hemos crecido y hemos lamido sapos y hemos caído borrachas de madrugada. Lo único que puedes contar es una lucha. Cicatrices. No te vendas. Aunque seas bonita. Lo sabes, no te llamas Leonor ni al despertar hueles a flores. ¿Qué harás tú en el piso de lujo reciclando hasta el Chanel nº 5 con los labios pintados en la ducha?
Y ahora, sola contra el hedor del collar de perlas, contra el banquete de bodas, contra la blusa y la falda, contra la sonrisa tan falsa. Sé que el frío cala los huesos. Entiendo el miedo. Sé que los insultos se te clavan. ¿Crees que pasará si te vas? No se pasará, lo tienes dentro.
Quédate en tu trono de barrio, sin zapatos de cristal ni serena como la noche, ni quieta, ni callada. No olvides. Nosotras no cenamos con velas y vino caro, ni tenemos invitaditos ni hemos bebido té en nuestra puta vida. Venimos de la niebla y allí pararemos. No dudes que aún el padre borracho y la madre que grita y la pelea en la calle te seguirán donde vayas. Habla de mí en tus poemas. Que juntas hemos vivido, hemos crecido y hemos lamido sapos y hemos caído borrachas de madrugada. Lo único que puedes contar es una lucha. Cicatrices. No te vendas. Aunque seas bonita. Lo sabes, no te llamas Leonor ni al despertar hueles a flores. ¿Qué harás tú en el piso de lujo reciclando hasta el Chanel nº 5 con los labios pintados en la ducha?

Impresionante... me ha recordado que tengo que escribir sobre una vieja amiga...
ResponderEliminarAbrazos