En un mundo en completo caos, todo deviene de un momento de violencia. Una explosión. Una revolución. ¿Qué dolor nos traerá la paz?
Sin fuerza y sin pasión no cambiarás mi mundo.
Con millones de ojos que me miran desde el cielo cada noche, que me arropan y protegen ¿qué crees que he de temer? ¿La muerte, quizás? Ya he muerto y he renacido de mis cenizas. ¿Qué, pues, he de temer? Si ya me hicieron daño antes; si ya me mintieron antes; si ya me abandonaron antes; si ya perdí y no me importó; y gané y no me importó.
¿Qué podrías tú contra mí? Tú, sin norte, sin estrella, sin magia, sin una causa.
No tienes poder sobre mí.
Se me hace de noche y llueve; sopla el viento. Un viento helado, fuerte, poderoso. Un viento que hace estremecer los cimientos de la civilización en que me defiendo. Hielo en movimiento que quema mi cara y humedece mis ojos. Es por eso que lloro. No por ti. No por miedo ni por la ira que a veces siento. Deja que sople el viento, que se lo lleve todo, que me deje vacía. Ya ha soplado antes y he sobrevivido.
Uf, C...
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