martes, 25 de enero de 2011

Nada cambiará mi mundo. Al menos tú no




En un mundo en completo caos, todo deviene de un momento de violencia. Una explosión. Una revolución. ¿Qué dolor nos traerá la paz?


Sin fuerza y sin pasión no cambiarás mi mundo.

Con millones de ojos que me miran desde el cielo cada noche, que me arropan y protegen ¿qué crees que he de temer? ¿La muerte, quizás? Ya he muerto y he renacido de mis cenizas. ¿Qué, pues, he de temer? Si ya me hicieron daño antes; si ya me mintieron antes; si ya me abandonaron antes; si ya perdí y no me importó; y gané y no me importó.

¿Qué podrías tú contra mí? Tú, sin norte, sin estrella, sin magia, sin una causa.

No tienes poder sobre mí.

Se me hace de noche y llueve; sopla el viento. Un viento helado, fuerte, poderoso. Un viento que hace estremecer los cimientos de la civilización en que me defiendo. Hielo en movimiento que quema mi cara y humedece mis ojos. Es por eso que lloro. No por ti. No por miedo ni por la ira que a veces siento. Deja que sople el viento, que se lo lleve todo, que me deje vacía. Ya ha soplado antes y he sobrevivido.

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