domingo, 20 de mayo de 2012

Puta Génesis (I)

En el principio no había nada:
un cúmulo invisible
de protones, neutrones, iones negativos
átomos deformes, moléculas torpes
en un enorme e incalculable finito negro,
sin inteligencia y sin belleza.

Porque sí, del choque entre los movimientos
surgió, imposible, un enorme coño:
un coño oscuro, gigantesco, húmedo,
eterno,
fertil.
Un coño del que salió el Universo.
Baboso pringado de la savia
de aquel trozo de la primera mujer:
el todo.
El gran coño dio a luz a un mundo
sin padre, sin luz, sin verdad.

¡Loado sea el desastre de la húmeda realidad!


Nada se perdería. Poema en prosa

Una inmensa falta, una falta líquida y helada, un lago negro interrumpe su camino. En la duda de ser vacío, ella se asoma buscando su reflejo y no ve nada. ¡No hay imagen en el agua!
Oscuridad responde y en el temor de no tener alma ni cuerpo anida en ella un miedo que no parece miedo, que no se reconoce como miedo. Es una pasión y una turbulencia la que oculta el miedo, la que se ensaña con ella y a través de ella con todo.
¡No hay imagen en el agua!
Mira sus brazos que no son alas. Las alas con las que volar que ansía. La angustia se adueña de ella y todo su poder se convierte en fuego de ira. ¡Verse así sin alas!
Entonces mira sus manos como buscando unas garras, unas míseras garras, con las que quizás asirse a las paredes del pozo sin fondo en que se ve. Ahora se siente sucia y pervertida alimaña. Y no yerra pues en ese instante no hay razón que la distinga de un animal herido.
De sus labios maldiciones: odia las palabras y las bocas y los ojos y las miradas y los dedos y las caricias. Se quema en un mar de lamentos, en un mar de quejidos, gritos, aullidos, graznidos.
Conforme se hunde en lo negro, sin voluntad, siente denso frío. El dolor del frío es mudo, es un dolor que calma. Ve que se ahoga en el lago. Y así será si no domina su miedo y bracea con sentido para salir del pozo de agua negra de lágrimas...

Nada se perdería. Poema en verso


Una inmensa falta de voluntad,

una falta líquida y helada.



En la desdicha de ser vacío

de no tener alma

ni cuerpo

ni alas con las que volar,

soy nadie. 



Ni siquiera unas garras,

unas míseras garras

-como sucia y pervertida alimaña-

Uñas con las que me pueda sujetar

a las paredes de pozo sin fondo.



Así, sin alas ni voluntad

caigo más bajo

y más y más.

Soy nadie.



Maldigo las palabras

y las bocas

y los ojos y las miradas.

Caigo tan rápido,

pero este abismo parece no tener fin.



Nadie puede esperar al golpe

que acalle

todos los aullidos,

los graznidos,

los gemidos,

los reproches.

miércoles, 16 de mayo de 2012



No pasa un día sin que un hombre
alce los ojos al cielo,
sin que un hombre tenga un anhelo.


Deseo, fuego en las venas.
Fuerza que le mueve
desde una fuente eterna.
Un hombre que no languidece,
mas arde y se quema y renace
en una forma diversa.

Otro o el mismo hombre canta
en ese mismo instante
en esa misma ciudad
bajo ese mismo cielo
su decepción, su soledad.

Recita la triste poesía del alma.
Y una visión del vacío le atrapa.

Otro o el mismo hombre desea.
Desea a una mujer con alma,
la adora por su libertad.
Se asombra al verla volar.

En cualquier momento,
en cualquier tiempo,
ambos hombres
se encuentran en esa mujer.

Ella podría ser suya
y sería un arrullo de poesía,
una caricia de la vida.
Una promesa de aire y fuego
siempre en su amado cielo,
recuperado para él.

El hombre, asombrado,
conoce al ave silvestre,
cura y causa de melancolía,
cura y causa de amor.
Que sin necesidad de anillos ni pulseras,
siempre volvería a su ventana.

El hombre de la derrota
se sueña dueño del amor.
La verdad le toca de repente
y se evapora dejando un gusto
de luz.

Dulce sueño de la imaginación:
mientras ella navega a su lado:
éxtasis de la levedad.
El hombre suavemente roza
y saborea la libertad.
No hace falta que piense.
No hay prisa por despertar.

martes, 15 de mayo de 2012

Milva milva

Quizás deseas 
una mujer con alma,
y la amarías por su libertad.
Qué felicidad sería
tu asombro al verla volar.


Cuál sería la razón, entonces, 
Cuál el sentido
Por qué la necesidad
de su absoluta posesión.


Está en la humanidad 
imperfecta
Oído mil veces:
verdades de siempre.


Ese ser que podría ser tuyo,
que en ti sería poesía,
música que arrulla,
que vendría siempre.


La Milana sabe quién es su dueño,
pero no sabe vivir en cautiverio.

domingo, 13 de mayo de 2012

Sagrada Supernova de Dios, tuya es la gracia, mía la elección

Olvidé tomar mi medicación
y está claro que necesito la droga 
esa que me recetó el árbitro de mi vida.


Tan cerca estuvo el momento de que desbordase todo
por un fétido desagüe 
que de repente se abrió ante mis ojos en mitad del camino
una enorme brecha que escupía lava fría.


Apenas un reflejo milagroso, un giro de volante
y evité caer al abismo
Oh, mierda, jodidos reflejos
cuánto os maldecía...


Pero no os aflijáis, mis amigos,
al menos me di de bruces contra un enorme roble, 
al menos no me había puesto el cinturón,
gracias a la Suerte iba sola en el coche.


Enésima ley de la Ecología según San Mateo Floristero:
"Ahorra tiempo a Natura y autodestrúyete 
ya que es cuestión de tiempo y un ahorro de energía".

sábado, 12 de mayo de 2012


Un suspiro de esperanza
se adueña de mi pecho.
Yo no lo puedo controlar.
Va solo por sus fueros
recorriendo mi cuerpo,
entrando por mis sueños.

Se agranda, se agranda.
No sale de mí.
Se agranda.
Enorme.

Nadie lo nota
pero estoy llena de fe.
La savia andante de la calle
y esa promesa que vive de ti.

viernes, 11 de mayo de 2012

Muero de frío por ti
que te desnudaste entera
ajena a esta guerra


Ya estoy habituado
a las casualidades
botánicas: misterio y magia.
Hoy vi un cáctus que baila.

Pero, lástima, 
ya marchaba al frente
y al verte quise desertar.
No empeño mi palabra:
mas deseo regresar.


Dejaré mi reflejo
en las aguas  
de la laguna Estigia,
mientras bebo de la copa.


Quien hizo las palabras,
¿por qué las dotó de alma?
Una antología de paisajes 
codificados esconden
el modo de llegar adonde deseo.


Pero no lo haré...




martes, 8 de mayo de 2012

La sala 11


La mujer de la espada en alto,
cara grabada en la severidad,
en eterna pose de fuerza,
se acerca.
A su paso, la gente se aparta,
el reloj se para;
todo se sume en un silencio delgado.

La blonda espada en alto
se dirige a la viuda:
“Esto es lo que hay”,
“Doliente, sé racional”.
“Está prohibido llorar”.

El hombre nevera asiente con gravedad.
Siempre asiente, 
asiente y asiente
con mucha dignidad.

Huyo con las moscas al fondo de la estancia,
atrapadas por error en la sala helada.


Espero que haya abrazos y mucho vino en mi funeral. Y que me entierren desnuda en el suelo. No quiero un ataúd de caoba ni vestir mi traje de novia. Quiero que los gusanos no encuentren impedimento y que de mi boca salgan las raíces de algún almendro. ¡Por cierto, volveré desde el infierno a daros lo vuestro si no lloráis en mi entierro!

martes, 1 de mayo de 2012

De repente llega el calor.
Qué hace ahora el leñador,
dónde queda la camisa de franela,
el radiador;
el encierro tranquilo,
el teléfono y el ordenador.


Dónde están las serpientes 
que espantaban a mis enemigos.
Dónde los amigos verdaderos
Dónde quedó el corazón.


Los rastrojos secos vuelan,
todo lo dejan lleno de trozos negros,
diminutos tiznajos 
que ahora hemos de barrer.


¿Dónde está la casa, 
la casa del amanecer,
el salón de té de Madame des Ricochet?
Esta maraña de pelusas, cenizas de olivo,
arena oscura, olor a sardinas
e insectos no podría ser el Mundo,
donde en una pulcra sala tomábamos té.


Nunca estuve en ningún lado
pero soñé,
viajé con los ojos cerrados, 
la barriga llena de aguardiente,
los pulmones, de humo aromático
y las manos asidas a otro ser 
como si al soltarme fuera a caer.


Ahora que hace calor
señoras gordas con el maquillaje corrido
me dan conversación en el ascensor,
niños gritan en los pasillos,
y todos se tatúan 
pasajes del Corán. 
Imitando al gurú de turno
hablando de granizos y azafrán, 
anunciando el fin del mundo.