sábado, 28 de agosto de 2010

De la natura del tigre,
de la oscura experiencia
de la amable inocencia.
¡Piensa, miente, indaga, escribe!

Poeta, abraza la experiencia
sin perder la memoria
de la pregunta inocente.
Has de aprender
sin olvidarte de no saber.
Y has de fingir ante ti mismo también.

Sufre el desdoblamiento obligado
ese no-ser que debes dominar
-ser mentira te hará un amante consumado-
ese dudar de qué parte enseñar
y qué parte ocultar.

El poeta descubre la carne
la sopesa, la palpa, la estira,
la mira como un cientifico;
la esnifa, la lame, se la frota en la encía;
se la mete en el bolsillo
y deja algo en la mesilla.

La poesía de la vida
le lleva del amor a la carne
de la doncella a la puta
del hermano al amante.
De viajar a vagar,
más vagabundo que viajante,
Será pirata y traficante,
embustero profesional.

Si te crees poeta, actúa como tal.
Permito que me encantes,
que de libro me hipnotices,
movimiento controlado y pendular,
música de cadencias, voz grave,
encogiendo el aire dices:
"cerrá los ojos, te tenés que relajar"

Prometo dejarte hacer;
sobre mi cuerpo semidormido,
profunda y eróticamente divertido,
creerás de experiencia estar ungido
si subyugas mi piel con tu piel.

Del amor, el dolor y la muerte
de vestales al sexo proclives
o de almas blancas e inocentes
escribe; piensa, fantasea y vive.

No hay comentarios:

Publicar un comentario