lunes, 11 de noviembre de 2013

EL VIENTO

Por fin sopla el viento.
El viento que arrastra todas esas briznas de hierba,
el que puede llevarse la mala, la seca, la muerta...
Por fin sopla sin piedad.
La brisa inquieta cesa;
la brisa templada deja de engañar.

Por fin un huracán arranca esa semilla mal sembrada;
por fin acabará la mal nacida,
la que nunca debió arraigar,
la que solo sirvió para engañar
a la oveja, al agricutor...;
la que sirve solo para matar nuestro tiempo y el suyo
La que miente, y solo se miente.

Deja que el viento nos despeine,
que nos arranque también a nosotros.
Déjale, déjanos,
deja vivir al árbol superviviente,
hijo de la única y verdadera simiente...
Vete con el viento...
déjala, déjanos....

Hoy un manto ligero de hojas muertas
se cruzó en mi camino y me ahogó.
Sabio camino de hojas yertas que alberga
y esconde un solo de guitarra,
un algo que suena a diapasón.
Un montón de cáscaras de vida.
Un ciento de señales en medio de la nada.
Ahora repito en mi cabeza una canción de desaparición,
de muerte, de llanos y explanadas,
de cosas que no pasaron
y que no pasan y por las que no pasa nada.

Y, al fin, qué querremos sino una guerra,
un final maldito y brutal.
Y al fin qué hay sino nada...
Un montón de basura reciclada, un surco oscuro,
una ensenada;
pescadores sin nada que pescar...


2 comentarios:

  1. Por fin sabemos hacia donde sopla el viento... L.F.

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  2. ¿Qué hubo sino nada? Y la nada es lo primero que siempre arrastra el viento...

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